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La crónica del Casademont Zaragoza-IDK Euskotren: campeonas de invierno, fiesta completa y mal partido

El Casademont saca adelante un choque horrible en ataque remontando once puntos de desventaja y aprovecha la derrota del Spar Girona para ser líder en solitario y jugar el jueves los cuartos de Copa

Mariona Ortiz filtra un pase en la zona ante la defensa de Ejim.

Mariona Ortiz filtra un pase en la zona ante la defensa de Ejim. / Josema Molina

Zaragoza

Qué final tan bonito para un camino tan nublado. Qué maravilla de resultado y de premio para un partido tan pobre y muy duro de masticar. Venció el Casademont Zaragoza al IDK Euskotren en casa (52-46) en un choque terrible en ataque, en el que tuvo que remontar once puntos de desventaja y ponerse el mono de trabajo en el último cuarto para asegurar la victoria. Pero casi que todo eso da igual, porque el regusto sabe dulce: líderes en solitario, campeonas de invierno y a abrir la Copa de la Reina en jueves. Noche redonda.

Hacía mucho tiempo que el Casademont no hacía una primera mitad tan mala y cada tiempo muerto de Carlos Cantero era la viva imagen del cabreo y la desesperación. Los primeros minutos ya fueron preludio de lo que venía por delante, un festival de pérdidas de balón y de imprecisiones, una empanada generalizada de todas menos de una: Nadia Fingall. Dos triples y una canasta de dos para sumar ocho puntos... de los 13 totales del primer cuarto. Para colmo, Carla Leite, que sí que estaba entonada, tuvo que retirarse de la pista a los tres minutos tras caerle una rival encima y ya no volvió. Y vaya si se notó.

Fue sosteniendo el marcador el Casademont entre el arreón de Fingall y la buena defensa, aderezada con las manos frías de las jugadoras del IDK Euskotren. Menos mal. Pero empezaron a caer los puntos de las visitantes para darle la vuelta (13-15). Lara González, que volvía al Felipe; y Robinson, con siete puntos cada una, llevaron la diferencia al 24-28, con Ariztimuño liderando el juego vasco con su velocidad en transición.

Mientras tanto, el ataque seguía nulo, con nueve pérdidas al descanso (cuatro de Gueye), la mayoría de tiros autogenerados y lejanos y un juego interior desaparecido. Y los triples, otro caso, ya que solo anotó Fingall los dos del primer cuarto y ya, el resto en blanco (2/10). Ni tiros fáciles ni el acierto individual que suele salvar al Casademont en días de plomo.

La alerta roja se encendió tras el paso por los vestuarios, con un 0-7 de parcial con Lara González y Ejim anotando que puso el -11 en el marcador y que obligaba a remontar (24-35). Cogió entonces el toro por los cuernos Mariona Ortiz, la que nunca se arruga, y con seis puntos consecutivos consiguió acercar al Casademont a tres. Sin embargo, era un oasis en el desierto, con mucha precipitación y la misma poca claridad de todo el choque para mover la bola. Volvió a emerger también Fingall, que si en la primera mitad fue anotadora, en la segunda fue un bastión defensivo y clave para el triunfo final. Partidazo el suyo.

Tuvo un pequeño parón el equipo aragonés al pasar Mariona y Fingall por el banquillo, pero en el último cuarto el IDK Euskotren se cargó de faltas enseguida, dando vida al Casademont con los tiros libres entre tanta espesura y tanto tiro al hierro. Además, la gran defensa aragonesa y el fundido a negro de las vascas en ataque, que solo anotaron dos puntos en ocho minutos y seis en el último periodo, permitió a las rojillas ir dando picotazos desde el 4,60. hasta irse. Entre tanto, Mawuli tuvo su momento de inspiración para terminar de romper el partido y ya poner el ojo en lo que pasaba en Gernika. Fin de fiesta feliz, pero mucho que reflexionar.

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