Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

En Directo

La crónica del Dinamo Sassari-Casademont Zaragoza de la FIBA Europe Cup: Gran triunfo para seguir vivos

El equipo aragonés se impone al Dinamo Sassari a domicilio en un encuentro clave, con una actuación coral muy efectiva y con Yusta, Robinson y Joaquín como estandartes

Jaime Fernández realiza un mate ante la oposición de McGlynn.

Jaime Fernández realiza un mate ante la oposición de McGlynn. / FIBA

Zaragoza

Tenía la obligación el Casademont de ganar sí o también en Sassari y cumplió con creces. El equipo aragonés se impuso con claridad (75-94) a un equipo italiano espantoso y secado totalmente por un conjunto aragonés muy serio y que se sobrepuso a las bajas un día más y al cansancio de jugar su tercer partido en cinco días. Yusta (31 de valoración), Robinson (25) y Joaquín Rodríguez (20) lideraron a un Casademont que sigue muy vivo en la FIBA Europe Cup, aunque tendrá que remar mucho en los tres partidos que quedan de segunda fase.

Empezó muy poco entonado el equipo aragonés, muy grumoso en su ataque, con tiros a la nada, pérdida y situaciones claras de lanzamiento falladas, sin un propósito muy claro. Lo mejor, que el Dinamo Sassari también estaba con la caraja. Así hasta que los italianos espabilaron y se pusieron 11-4. No les duró mucho.

Lo paró Jesús Ramírez ante el terrible inicio en ataque y el Casademont salió del tiempo muerto enchufado y siendo otro totalmente distinto. El capitán Yusta, el que nunca falla, agarró el timón, anotó ocho puntos seguidos y tras una bandeja a placer de Joaquín Rodríguez le dio la vuelta al electrónico tras subir un punto también en defensa, lo que le permitió robar y correr (19-21).

Y si en el primer cuarto el líder fue Santi Yusta, en el segundo fue Devin Robinson el que cogió su testigo. Empezó horrible el encuentro, pero en el segundo periodo empezó a ser el Robinson de siempre: anotador, generador de juego e intenso al rebote. Y de paso, le entraron los tiros, al contrario que al comienzo del choque.

Pese a la sensación de que todavía el Casademont Zaragoza no terminaba de carburar en el apartado colectivo pero sí en lo individual, el conjunto de Jesús Ramírez fue yéndose en el marcador hasta conseguir una renta de nueve puntos (25-34).

Mientras tanto, el Dinamo Sassari se apoyaba en algún destello de Thomas y McGlynn, pero sin la sensación de que, a este nivel, fuese una amenaza real para el conjunto aragonés. Antes del descanso fue inteligente el Casademont, que forzó numerosos tiros libres que le permitieron no solo irse con una cómoda ventaja (34-42), sino además no depender de la línea de tres. De hecho, no anotó ni un triple en el segundo cuarto.

Tras el paso por los vestuarios, Pullen, tirador puro y que todavía hoy mantiene vigente su récord histórico en la ACB de doce triples en un mismo partido, quiso poner el miedo en el cuerpo anotando ocho puntos consecutivos, rememorando sus días de gloria, pero fue un espejismo en el desierto de un equipo carente de nivel. En un pispás, Yusta anotó, Joaquín robó en el saque y sumó dos y Robinson poco después otros dos puntos para poner el listón de la máxima un poquito más arriba (44-55).

Tuvo el Casademont otro trance de los suyos de desconexión, de alocar un ataque que solo necesitaba calma, paciencia y buenas decisiones, y se mantuvo el choque en un momento de no saber muy bien si el Sassari iba a engancharse o si el Casademont iba a lograr romperlo.

Bell-Haynes, hasta entonces pasando totalmente de puntillas por el encuentro, robó y asistió a Robinson tras un triple de Joaquín Rodríguez y decantó definitivamente la balanza del lado aragonés. Fue un mazazo moral para un equipo italiano que jamás se encontró cómodo en el encuentro más por demérito propio, por jugar desestructurado y sin alma, que por mérito de un Casademont que, dicho sea de paso, hizo un encuentro muy correcto y eficaz.

En el inicio del último cuarto, los primeros espadas decidieron que ya era hora de cerrarlo del todo y con un gran Robinson, un triple de Stephens y otro de Bell-Haynes, quedó visto para sentencia. Para colmo, Yusta seguía siendo Yusta en defensa y en ataque y Robinson convirtió la pintura en su patio de juegos (62-82).

Los últimos minutos fueron de la basura y solo sirvieron para dar confianza a un buen Traoré, un mejor Jaime Fernández y para intentar que Carlos Alías anotase su primera canasta con el Casademont, deseo que no pudo ser concedido. El resto, a descansar, que se lo habían ganado tras tres partidos en cinco días y dos triunfos vitales.

Tracking Pixel Contents