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Casademont Zaragoza

El análisis de la rivalidad Casademont Zaragoza-Valencia Basket: palizas, Leo Fiebich, vuelta a la tortilla y mucho más...

Desde la creación de la sección femenina, ambos equipos se han enfrentado 28 veces y el balance es de 21 a 7 para las valencianas, aunque las tres últimas victorias han sido aragonesas

Helena Pueyo y Leo Fiebich, por los aires durante un encuentro del Casademont y del Valencia en el Felipe

Helena Pueyo y Leo Fiebich, por los aires durante un encuentro del Casademont y del Valencia en el Felipe / Laura Trives

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Volveráneste miércoles a verse las caras (y las que les quedan este curso) el Casademont Zaragoza y el Valencia Basket. Será un nuevo capítulo de una rivalidad que va in crescendo temporada tras temporada hasta convertirse actualmente en el clásico del baloncesto femenino español. No será, sin embargo, un partido más. De hecho, es el más importante de los últimos tiempos, especialmente para el equipo aragonés. Y eso que hace tan solo cuatro meses jugaron una final. Aunque esta vez no hay en juego un título, para el Casademont hay algo incluso más importante, un sueño. Y la ilusión es muy poderosa. La posibilidad de jugar la Final Six de la Euroliga en el Príncipe Felipe pasa por ganar por cuarta vez consecutiva al Valencia Basket y todo que no sea un triunfo acabará con el que es ahora mismo el mayor objetivo del club.

Los precedentes son ahora favorables al Casademont, aunque para nada el histórico general sea así. De hecho, hace no mucho llamar a este enfrentamiento rivalidad era casi una osadía, porque las taronjas masacraban sin piedad a las aragonesas un día sí y al siguiente también, algo que, afortunadamente, ha cambiado radicalmente debido al imparable crecimiento del club zaragozano en los últimos años. Desde la creación de la sección femenina del Casademont hace ya más de un lustro, se ha enfrentado con el Valencia Basket 28 veces en partido oficial y el balance es claramente desfavorable (21-7), aunque llegó a ser mucho peor.

El primer choque entre ambos equipos se disputó el 3 de octubre de 2020 y el resultado fue un contundente 83-50 para las valencianas en uno de los primeros partidos del Casademont en la Liga Femenina Endesa. Las palizas en los primeros choques se fueron sucediendo, pero las aragonesas iban recortando distancia hasta que, al séptimo enfrentamiento, en 2023, las de Cantero pudieron cantar victoria por primera vez.

Persiguiendo al gigante

Pero aunque el Casademont iba a más y más, enfrentarse al Valencia Basket seguía siendo algo parecido a una misión imposible. Algún día eran capaz de sorprender las zaragozanas, pero lo normal seguía siendo perder y, además, con claridad. Mientras a otros equipos como al Perfumerías Avenida el Casademont le había tomado la medida, las de Rubén Burgos se les resistían. Hubo una racha entre 2023 y 2024 que sufrió hasta siete derrotas seguidas. Una tónica habitual que se repitió también la pasada temporada. De hecho, los últimos cinco partidos de la 24-25 fueron cinco decepciones.

Pero este curso la historia está siendo bien diferente. Primero el Casademont pudo con el Valencia en la final de la Supercopa para después confirmar, por dos veces, en el Roig Arena (inolvidable fue la remontada europea que supuso la primera victoria de las aragonesas como visitantes) que las de Carlos Cantero ya miran cara a cara a las taronjas.

Precisamente de caras conocidas entre los dos equipos anda esta rivalidad sobrada. El pique sano entre ambas aficiones llegó quizá a su máxima expresión cuando Leo Fiebich, la estrella del Casademont y la jugadora que llevó al equipo zaragozano a otro nivel, cambió el rojo por el naranja. Una decisión que escoció especialmente en la capital aragonesa, aunque entendible por las diferencias económicas entre ambos clubs, algo que también se ha acortado últimamente.

El camino inverso ha hecho este verano Nadia Fingall, a la que ahora echan de menos en Valencia y está teniendo un impacto tremendo en el Casademont. Tanaya Atkinson, muy querida en Zaragoza, probó suerte este curso en el equipo de Burgos, aunque no le salieron demasiado bien las cosas. Aunque quizá el caso más curioso es el de Merritt Hempe, que su buen hacer en el Príncipe Felipe le hizo comenzar un periplo europeo que le acabó llevando una temporada a Valencia para, la pasada campaña, haber vuelto al Casademont.

Un viaje de ida y vuelta entre dos enemigos íntimos que se conocen a la perfección y que este miércoles protagonizarán uno de sus enfrentamientos más especiales por su importancia. Parece cosa del destino que si el Casademont Zaragoza quiere seguir rompiendo barreras lo tenga que hacer ante el Valencia Basket.

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