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Aquí paz y después gloria: la previa del Peristeri-Casademont Zaragoza

El Casademont está obligado a desterrar discusiones y polémicas para centrarse en seguir con vida en Europa derrotando a un Peristeri que ya le sacó los colores

Joaquín Rodríguez y Soriano, uno de los protagonistas de la discusión en Murcia, chocan sus manos.

Joaquín Rodríguez y Soriano, uno de los protagonistas de la discusión en Murcia, chocan sus manos. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Este irregular e indescifrable Casademont se juega esta tarde en Grecia seguir con vida en Europa. Para ello, deberá sacar adelante el encuentro que le enfrenta este miércoles (19.00 horas) a un Peristeri que ya le sacó los colores hace unas semanas en el Príncipe Felipe y que amenaza con hurgar en la herida y poner Europa en japonés para los aragoneses.

La cita se las trae. La derrota dejaría sería fatal para un Casademont que es tercero en su grupo tras un desastroso inicio de la segunda ronda, aunque los de Ramírez trataron de enmendar la plana la semana pasada, con una victoria en Italia que le mantiene vivo. Pero el propósito de enmienda debe tener continuidad esta tarde ante un rival peligroso al que los rojillos pretenden dar alcance. Si, en cambio, el Peristeri propina un nuevo sofocón al Casademont, se consumará un nuevo fiasco en la FIBA Europe Cup para acentuar la nefasta relación de los aragoneses con la cuarta competición continental.

Llega el encuentro, además, en un momento delicado. La acumulación de encuentros (jugaron tres la semana pasada) hace mella en un grupo lejos de estar sobrado en el apartado físico y en el que puntales básicos como Bell-Haynes andan tocados desde hace tiempo. Pero ya advirtió Ramírez que no quiere excusas y que cuenta con todos sus efectivos en condiciones para dar la cara en Grecia y vengar la afrenta de la ida.

Entre ellos, a buen seguro, estará Soriano, protagonista principal de una discusión mayúscula en Murcia mostrada en vivo y directo. El rifirrafe, primero con Spissu y después, y mayormente, con el capitán Yusta llamó la atención por inusual, pero todos los implicados, incluido el entrenador, se han apresurado a quitar hierro al asunto y pregonar a los cuatro vientos que hay buen rollo.

Así que aquí paz y, a poder ser, después gloria. O sosiego, como mínimo. Porque la derrota, con la que podría llegar a sellarse incluso matemáticamente la eliminación del Casademont, solo traería problemas a un equipo que, hasta ahora, se ha vuelto a dar de bruces contra su propia inconsistencia, tanto en Europa como en la competición doméstica, en la que se mantiene tan lejos de arriba como abajo, de momento.

El partido contra el Peristeri es, además, el último que los rojillos disputarán como visitantes en esta segunda fase, ya que los dos últimos duelos, contra el Aliaga Petkim Spor y el Dinamo Sassari, los jugará en el pabellón Príncipe Felipe, donde rendirá cuentas de lo que suceda esta tarde en tierras helenas, donde los aragoneses deben ganar para seguir optando a alcanzar los cuartos de final y, a poder ser, recuperar el average perdido tras el sofocón en el anterior duelo contra los griegos.

Ramírez, que ya ha recuperado a Christ Koumadje, admitió el lunes la relevancia del choque, aunque advirtió que «es un partido muy importante, pero no siento que sea el más importante». Puede que tenga razón, pero hay más en juego de lo que parece para un Casademont que se juega la vida antes de lo que tocaba, lo que le obliga a no fallar. Ya lo ha hecho bastante.

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