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Casademont Zaragoza

La crónica del Casademont Zaragoza-Jairis: No hay mejor líder que Mariona Ortiz (85-71)

La capitana, cuando el Casademont veía cómo se le escapaba el primer puesto en Liga, hace auténtica magia para que el equipo aragonés pueda con un gran Jairis

Fingall, lanzando a canasta en el duelo ante el Jairis

Fingall, lanzando a canasta en el duelo ante el Jairis / Pablo Ibáñez

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Las mejores jugadoras aparecen en los momentos más difíciles. Por eso a Mariona Ortiz se le encendieron las alarmas a seis minutos del final del partido porque el Jairis amenazaba con llevarse el triunfo del Príncipe Felipe y dejar a las de Cantero sin el liderato. No estaba teniendo un buen día, pero eso le dio igual. Mariona tomó el mando del partido y ya no lo soltó hasta el final en una de las mayores exhibiciones individuales en la historia del Casademont. Solo así se puede explicar el triunfo de las zaragozanas ante un gran Jairis (85-71)  en un precioso partido de baloncesto que coronó de la mejor manera el Fin de Semana del Baloncesto Aragonés.

Con menudo ritmo empezó el partido, especialmente un Jairis que, con Aina Ayuso al mando de las operaciones, encontraba la canasta con una impresionante facilidad (5-10). Se mosqueraron las aragonesas como diciendo que a recursos ofensivos muy pocos equipos le pueden hacer sombra y aceptaron el reto. Laia Flores abrió la veda y fue una extraordinaria Aminata Gueye la que puso las cosas en su sitio. La francesa dio un clínic de baloncesto en el primer cuarto y con sus puntos, rebotes y asistencias obligó a las murcianas a parar el choque (19-14). Sin embargo, el buen hacer de la veterana Laura Gil recortó distancias en una exhibición ofensiva en ambos lados (26-24).

Era casi imposible mantener ese nivel de acierto y el encuentro cambió su cara. El Casademont cortó el grifo a las visitantes y, aunque perdió fluidez, las apariciones de una gran Vorackova, de Helena Pueyo y de Bankolé le permitían seguir por delante. Sin embargo, y a pesar de que amagó unas cuantas veces con ello, no consiguió romper el partido. En los minutos previos al descanso, el choque se espesó y se puso algo bronco, con técnica a Cantero y pitos del Príncipe Felipe a los árbitros incluidos.

Tira y afloja

El 45-39 con el que se fueron los dos equipos a vestuarios, que dejaba todo abierto para el segundo acto, podría decirse que fue justo con lo que se había visto sobre la cancha. Vorackova volvió como se había ido y la checa colocó a las suyas con la máxima hasta entonces (+10). Podía ser el momento de escaparse por fin, pero sucedió todo lo contrario. Un parcial de 0-9 del Jairis devolvía prácticamente la igualdad al Felipe, algo que no podía permitir Gueye, que no quería que se afeara su partidazo.

Cinco puntos consecutivos de la pívot francesa y una canasta a la carrera de Helena Pueyo tranquilizaban el asunto y el +10 volvía al luminoso (60-50). ¿Sería esta la definitiva? Ni mucho menos. Tanto es así que las murcianas, entre el final del tercer cuarto y el inicio del cuarto, le dieron la vuelta al partido con una inmensa Massey. El parcial de 2-14 (62-54) ponía en peligro el liderato del Casademont.

El equipo estaba desquiciado y Hempe fue eliminada por una técnica. Pintaba feo, muy feo. Pero cuando las aragonesas no encuentran soluciones, la respuesta tiene nombre y apellido: Mariona Ortiz. La capitana se puso la capa de Superwoman e hizo de todo, siempre lo que necesita el equipo. Que no era capaz de anotar, pues ella mete dos triplazos. Que hay que elevar el nivel defensivo, pues se pone a rebotear y a robar balones. Que hay que llevar al límite al rival, pues la base fuerza faltas. Pero a Mariona le gusta compartir el balón, así que como broche final le dios dos tremendas asistencias a Fingall para ejecutara al Jairis desde el triple. Seis minutos de magia y frenesí que si no lo son, estarán muy cerca de ser el tramo más brutal que la capitana haya hecho desde que llegó al Casademont Zaragoza. Y eso es mucho decir. “Mariooooona, Mariooooona”, acabó cantando el Príncipe Felipe. Nada más que añadir.

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