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Casademont Zaragoza

Al Casademont Zaragoza no le da con lo que tiene: el equipo se parte en dos

Mientras Yusta, Bell-Haynes, Robinson y Joaquín cumplieron con creces ante el Girona, ningún otro jugador pasó de los cuatro puntos

Bell-Haynes trata de avanzar aprovechando un bloqueo de Robinson

Bell-Haynes trata de avanzar aprovechando un bloqueo de Robinson / Pablo Ibáñez

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Si algún aficionado del Casademont Zaragoza hubiera hecho el ejercicio de mirar las estadísticas de sus estrellas antes de saber el resultado del partido hubiera alucinado al enterarse de que el Girona consiguió llevarse la victoria del Príncipe Felipe. Porque si al Casademont no le da para ganar a un equipo de ‘su’ Liga cuando sus mejores jugadores cuajan un gran partido, apaga y vámonos. Pero eso es lo que sucedió ante los catalanes y la explicación está en lo que hizo el resto, que fue prácticamente nada. Ninguno de los ocho jugadores de la convocatoria pudo sumar más de 4 puntos, lo que deja un Casademont claramente partido en dos.

Profundizando más en esa preocupante sensación que mostraron los de Ramírez, fueron cuatro los jugadores a los que poco o nada se les puede reprochar. El primero, el capitán. Santi Yusta lideró a los suyos con 27 puntos y 30 créditos de valoración. Normal que acabara el madrileño visiblemente desesperado. También cumplió con creces Devin Robinson, que jugó curiosamente mejor los minutos que estuvo como pívot que en su habitual puesto de ‘4’. Sus 18 puntos y los 23 de valoración no sirvieron para mucho.

El tercer mosqutero del Casademont, Trae Bell-Haynes, fue otro de los más destacados. 16 puntos, complementados con 5 asistencias que también cayeron en saco roto. Por si fuera poco, Joaquín Rodríguez también brillo con luz propia con una demostración de carácter (una más) bien representada con sus 18 tantos y 23 créditos de valoración. Pues aun así, no fue suficiente porque hasta ahí llegó el equipo aragonés.

Tanto y tan poco

Porque lo del resto fue un auténtico drama. El siguiente jugador que más anotó fue Joel Soriano con cuatro puntos. Spissu aportó tres, Miguel González dos y Jaime Fernández, otros dos. Nada más. Esa fue toda la anotación de un Casademont que facilitó mucho las cosas a su rival. Traoré no encontró la canasta , Koumadje tampoco y Lukic y Carlos Alías no saltaron en ningún momento a la cancha. Sin embargo, los de Ramírez estuvieron cerca de la victoria a base de chispazos. De hecho, hasta por 14 puntos llegó a ir ganando en el segundo cuarto. Lo que pasa es que es muy difícil competir 40 minutos sin un plan claramente establecido y confiando solamente en la inspiración de tus primeros espadas.

De la derrota ante el Girona debería extraer el club una conclusión que ya se lleva barruntando desde hace mucho pero que el sábado se hizo todavía más evidente. Al equipo no le da con lo que tiene ahora mismo. Algo que no sorprende en las oficinas de la entidad. Por ahí van los tiros del movimiento con Josh Richardson. Si está bien físicamente, el Casademont añadirá una nueva referencia en lo ofensivo. Pero solo con el escolta no es suficiente porque el conjunto aragonés se desangra por dentro. Tanto es así que cuando mejor ha jugado en las últimas semanas ha sido cuando lo ha hecho sin pívot. Y es que este Casademont es un galimatías que Ramírez no acaba de descifrar.

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