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La crónica del Peristeri-Casademont Zaragoza: triste y merecido adiós a la FIBA Europe Cup, la única ilusión de la temporada

El equipo aragonés cae con merecimiento en Grecia ante el Peristeri y firma un infausto epílogo, un año más, de su aventura europea

El debutante Josh Richardson trata de taponar a Mouratos en el duelo entre el Peristeri y el Casademont Zaragoza.

El debutante Josh Richardson trata de taponar a Mouratos en el duelo entre el Peristeri y el Casademont Zaragoza. / FIBA

Zaragoza

En ningún momento pareció que el Casademont fuese consciente de que se estaba jugando su futuro en la FIBA Europe Cup a cara de perro. En días así, cuando la dificultad por el cansancio, las bajas, el escenario y el viaje es máxima, y cuando quizá el baloncesto no acompaña, tiene que salir la rasmia, el alma y el corazón. Incluso el orgullo para luchar por el único objetivo ilusionante que quedaba. Absolutamente nada de eso demostró en Grecia ante el Peristeri (86-70).

Se mantuvo a flote en una espantosa primera mitad y lo poco bueno que hizo antes del intermedio lo deshilachó tras el descanso para ir languideciendo poco a poco hasta llegar al encefalograma plano. Y así es como el Casademont se queda sin un objetivo de aquí a mayo más que, con suerte, no luchar por descender. Otra temporada más a la basura y que va a ser más larga que un día sin pan.

El equipo aragonés se ahogó en sus propias pérdidas, echó mucho en falta un base rápido y generador de puntos como Bell-Haynes y se atascó en ataque. No es que hiciera el Peristeri una defensa digna de ser alabada, es que el Casademont fue incapaz de dar velocidad al juego y encontrar tiros fáciles.

En toda la primera mitad, el Casademont solo lanzó seis veces desde la línea de tres y, de todos ellos, solo convirtió uno. Fue un ejemplo con números de lo incómodo que estuvo el conjunto aragonés. Al menos sí que buscó el equipo de Ramírez aprovechar su superioridad en la zona. Y esa fue su salvación hasta el descanso. Y extrañamente, ese recurso desapareció por completo tras el descanso.Así le fue.

El Casademont abrió el partido con un festival de pérdidas, una por minuto en concreto hasta el ecuador del primer cuarto. Con una antideportiva de Robinson y un triple de Nichols se marchó el Peristeri de nueve (14-5). Entonces debutó Josh Richardson y lo hizo demostrando por qué fue una estrella de la NBA. Se estrenó con una suspensión que entró limpia, un tapón y otra canasta de media distancia, liderando un 0-7 de parcial que le devolvía el pulso a un Casademont Zaragoza raquítico hasta ese momento. A partir de ahí, reveló por qué está en Zaragoza, ya que no aportó casi nada más y se le vio muy falto de ritmo. Un mate de Payne y un triple de Carius dejaron el marcador en 22-18.

El segundo cuarto, más de lo mismo. Sí que logró encontrar buenas situaciones para Koumadje y Robinson y entre los dos, algún arreón de Yusta y el buen trabajo defensivo hicieron que el Casademont estuviera todo el cuarto muy cerca en el marcador e incluso empate, pero sin romper el techo de cristal de ponerse por delante. A ello había que sumar el drama de los tiros libres (7/14), más pérdidas muy evitables y un parcial en contra de 5-0 para irse seis abajo al intermedio (38-32).

Un 4-0 de salida fue el preludio del desastre. Perdió el Casademont su fortaleza en la zona, que comenzó a ser un coladero. Además, desapareció Koumadje de la rotación por completo y solo el ímpetu de Joaquín Rodríguez y situaciones a la carrera daban un respiro al equipo zaragozano.

Pero era la crónica de una muerte anunciada, ya que el juego no invitaba a pensar en una remontada y el acierto de tres, menos (un 21% firmó). Fue picoteando en el marcador el Peristeri con un gran Cárdenas, las canastas de Nichols y la intimidación de Payne y, entre el parcial que dejó el choque a doce puntos de desventaja y el cruce de cables de Robinson, que acabó expulsado, se fue totalmente del partido el Casademont. Entonces, cuando no hubo más remedio, acabó poniendo Ramírez a Koumadje. De ahí al final tocó aguantar el chaparrón en una triste despedida de la FIBA Europe Cup.

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