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La crónica del Casademont Zaragoza-Dinamo Sassari de la FIBA Europe Cup: De indigno a presentable

El equipo aragonés cierra la Europe Cup con otra derrota sobre la bocina tras una primera parte inaceptable y una reacción tardía que casi le da el triunfo. Joaquín tuvo la victoria en la última posesión, pero volvió a salir cruz

El Príncipe Felipe, casi vacío durante el Casademont-Dinamo Sassari.

El Príncipe Felipe, casi vacío durante el Casademont-Dinamo Sassari. / Laura Trives

Zaragoza

Lo mínimo exigible al Casademont en el partido ante el Dinamo Sassari era que pusiera un poco de alma y de corazón y que quisiera pedir perdón a su público con un partido decente. Se puede ser mejor o peor a nivel deportivo, pero lo que es inadmisible es salir sin una gota de sangre. Y así estuvo el Casademont casi 25 minutos, cuando se vio 17 abajo y teniendo de morros a un Príncipe Felipe casi vacío y desangelado.

Entonces, al menos, espabiló y logró ir reduciendo la distancia en el marcador hasta que Joaquín Rodríguez y Richardson terminaron de meter en el duelo al Casademont. Y, como frente al Surne Bilbao, en la última jugada se le salió el tiro para ganar a los aragoneses, esta vez a Joaquín y no a Yusta como el pasado sábado. Nada que ver, menos aún a celebrar y poco que rascar.

Ya desde el primer segundo se le vio al Casademont que este partido no iba con él y que no tenía ganas de jugarlo. Y es hasta cierto punto era comprensible. El drama viene cuando se cae en la cuenta de que el Dinamo Sassari tampoco se jugaba nada, pero al menos los italianos sí que fueron a por la honra y a hacer un partido decente.

La primera parte del Casademont fue indigna. 4-11 de salida y cinco puntos en seis minutos tras un tiro libre de Yusta. Esa fue la carta de presentación del equipo aragonés ante un Príncipe Felipe que ya tira la toalla con los suyos y que estaba frío y contemplando la pachanga. Parsimonia y ni un mínimo de amor propio. Ni un halo de luz para ofrecer a una hinchada que empezaba a hartarse.

Yusta con una plástica canasta a aro pasado y Joaquín, que fue el único que en la primera mitad ofreció algo de rasmia y que entendió de qué iba el partido, rompieron el parcial abierto de 1-10. Fue un oasis efímero. Siete pérdidas sumó el Casademont en el primer cuarto, airballs y defensas con la mirada. Sin ser los Bulls de Jordan y Pippen, el Sassari se fue al final del primer periodo doblando al Casademont (11-22).

Al final, en el inicio del segundo, los aragoneses anotaron de tres. 11 minutos hubo que esperar. Joaquín, Miguel González y Washington sumaron desde el triple y fue lo único decente de otros diez minutos para la basura y con momentos sintomáticos de la pachorra del equipo. El Felipe terminó por pitar a su equipo tras una jugada con tres rebotes ofensivos del Sassari mientras medio equipo corría a hacer de palomero a lo Iturriaga. 20 puntos en 16 minutos se llevaban entonces.

Mientras Washington hacía la guerra por su cuenta (y mal) y Joaquín trataba de pasar un poco de dignidad competitiva a sus compañeros, Thomas se iba a 14 puntos tras ser dueño y señor de la pintura. Es lo que tiene que no le defienda un ‘4’. Al descanso, un sonrojante 25-39.

Pero en la segunda mitad, Thomas se lesionó y no jugó más, lo cual aprovechó el Casademont para ir recortando, aunque primero protagonizó el equipo aragonés dos pérdidas de salida y otra falta de tres tiros de Yusta.

Y al cuarto día, Richardson resucitó. Al fin se vio a ese jugador NBA con calidad exquisita, hambre de puntos y alma de líder que se espera. Fue el partido en el que más se pareció a lo que un día fue y a lo que quiere recuperar. Antes de irse al banquillo logró 11 puntos casi seguidos y fue el estandarte de un Casademont que, poco a poco, empezaba a creer en remontar los 17 puntos de desvantaja que llegó a tener. Si no hay buen juego colectivo, que al menos el bueno las enchufe. Al fin también despertó Robinson con seis puntos consecutivos tras no haber sumado en 28 minutos. Sintomático.

El bonus y Joaquín Rodríguez, que forzó tres pérdidas al rival en apenas un par de minutos, despertó al Príncipe Felipe con su pundonor, igual que un intenso Carlos Alías y los puntos tras rebotes de Jaime Fernández, batallador pero impreciso. El ataque seguía con grumos, pero el del Sassari era hormigón armado, así que el Casademont se acercó a cuatro puntos (56-60).

Joaquín forzó la enésima pérdida y, de paso, la antideportiva al Sassari, lo que dejaba al conjunto zaragozano con bola para ponerse por delante. Richardson anotó, McGlynn contestó y Visconti tuvo el triple decisivo para ganar, pero falló. La última fue del Casademont para vencer, pero el fade away de Joaquín fue al hierro en otro final que cae cruz y certificó el triste final de Europe Cup.

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