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Casademont Zaragoza

El Casademont Zaragoza y la FIBA Europe Cup: una relación tóxica en la que ya van cuatro fracasos

Repasamos la participación del equipo aragonés en una competición en la que siempre parte como favorito y en la que también siempre cae antes de tiempo

Yusta, por los aires durante una acción del duelo ante el Sassari

Yusta, por los aires durante una acción del duelo ante el Sassari / LAURA TRIVES

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

En el Día de la Marmota que son las últimas y decepcionantes temporadas del Casademont Zaragoza masculino, llega el momento de analizar el enésimo desengaño europeo del club aragonés. Un nuevo fiasco en la FIBA Europe Cup y ya son cuatro participaciones casi consecutivas en las que el equipo parte como uno de los favoritos al título y su camino acaba mucho antes. De hecho, nunca ha conseguido pasar de los cuartos de final en una competición, la cuarta en importancia del baloncesto europeo, en la que el nivel medio de los participantes es, a priori, mucho más bajo que el de los zaragozanos.

Pero no hay manera con la FIBA Europe Cup, una competición non grata en el Príncipe Felipe y que ni ha acabado de enganchar a la afición ni, por lo visto, a los jugadores. “El club el ambicioso y quiere ganar un título y la FIBA Europe Cup te puede dar esa oportunidad”, dijo hace unos días Pedro Llompart. Pero las palabras van por un lado y los hechos por otro.

Esta vez el equipo se quedó en la segunda fase, tras una primera en la que los de Ramírez no brillaron demasiado pero estuvieron serios y superaron sin demasiados problemas. Ya en la segunda, un inicio horroroso con dos derrotas sorprendentes ante el Peristeri en el Felipe y ante el Petkim Spor ponían la clasificación muy complicada. La esperanza llegó con un triunfo en Italia, pero la derrota en Grecia certificó la eliminación y los dos partidos en casa sin nada en juego, la victoria ante el Petkim y la derrota ante el Sassari, pusieron un triste broche final al viaje europeo de este año.

Incluso peor le fue en su primer año en la FIBA Europe Cup. Se aventuró el Casademont Zaragoza en la temporada 21-22 en lo que, por entonces, era un mundo desconocido. Pero, con Jaume Ponsarnau a los mandos y una plantilla, el batacazo en el que era el debut en el torneo fue sonado. Con jugadores como Okoye, Radoncic,Mobley o Rodrigo San Miguel (ahora en el cuerpo técnico), los aragoneses completaron una irregular actuación, pero que les permitió llegar al último partido de la primera fase con vida.

Cuando nadie lo esperaba, y ante un Hapoel Gilboa Galil que llegó al Príncipe Felipe sin jugarse nada, el Casademont se suicidó en un ridículo que todavía se recuerda y los zaragozanos no pudieron avanzar ni siquiera a la segunda fase en un indigno final para su estreno.

Erre que erre

En la siguiente temporada, el club pidió una invitación Basketball Champions League, pero no recibió invitación y tampoco disputó la FIBA Europe Cup. Sin embargo, el siguiente curso, el 23-24, volvió a la carga en ella y entonces ya no valía la excusa de ser una competición desconocida. Con Porfirio Fisac en el banquillo, desde el primer momento el Casademont aseguró que el objetivo era “llegar lo más lejos posible”. Tal eran las ganas de los aragoneses de jugar en Europa, en una plantilla con nombres como Mark Smith, Okafor hasta que se marchó o Bell-Haynes, que tuvieron que pasar por una fase previa que superaron con facilidad.

La primera fase la superó el equipo con 3 victorias y solo una derrota y la segunda con un balance de 4-2. Por primera vez, el Casademont conseguía meterse entre los ocho mejores de la competición. Ahí, en cuartos de final, esperaba el Niners Chemnitz en una eliminatoria a doble partido que no tuvo mucha historia. Los alemanes pasaron por encima a los de Fisac y el sueño de tocar metal se quedó en eso, en una fantasía.

A la tercera va la vencida. Eso debió pensar el club en la 24-25. Pero el resultado fue muy similar al del anterior. Se superaron las dos primeras rondas con actuaciones dispares, con mucha irregularidad pero imponiendo el equipo su mayor calidad antes los rivales. Volvió a mandar Fisac el mensaje de que el Casademont iba a dar “prioridad máxima” al cruce de cuartos ante el Cholet, pero tampoco hubo manera. Ya fueron superiores los franceses en la ida en el Príncipe Felipe, aunque los aragoneses pudieron rascar un empate. Pero en la vuelta en tierras galas, el Cholet pasó por encima del Casademont con una facilidad pasmosa que fue el principio del fin de la segunda etapa del técnico segoviano en Zaragoza.

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