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La crónica del Casademont Zaragoza-Asisa Joventut: Empieza a oler a podrido

Un Casademont incapaz se ve superado con claridad por un Asisa Joventut que le enseñó cómo se juega buen baloncesto, suma su sexta derrota seguida en Liga y deja a Jesús Ramírez al borde de la destitución

Santi Yusta deja una bandeja en el encuentro ante el Joventut.

Santi Yusta deja una bandeja en el encuentro ante el Joventut. / Jaime Galindo

Zaragoza

Jesús Ramírez queda pendiendo de un hilo. Se la jugaba el Casademont y también su técnico y el ímpetu no le duró al equipo aragonés ni media parte. La temporada empieza a oler a podrido. Y eso que dio la sensación durante 18 minutosque al Casademont le había cambiado la cara, que quería dar otra imagen. Jugó con inteligencia, atacando mucho con el juego interior aprovechando la movilidad de Robinson y la ventaja física de Koumadje y estuvo muy intenso en defensa. Pero tras el descanso, Hunt rompió el partido y el equipo aragonés se marchó del encuentro por completo, exhibiendo otra vez su tan recurrente fragilidad mental.

De todos modos, perdió el Casademont porque el rival, el Asisa Joventut es mejor equipo. En todos los aspectos, tanto en la calidad de sus nombres como en su juego, muy pulcro y trabajado. De hecho, aunque al principio los zaragozanos mantuvieron el tipo, la sensación era de que iba a ser incapaz de aguantar el martillo percutor que es el conjunto catalán, que fue sacando de la pista poco a poco a los aragoneses.

Sea como fuere, no hay brotes verdes y ya son seis derrotas seguidas en Liga Endesa. El Casademont sigue asomándose al abismo, empeñado en caer y en pasar miedo de aquí a final de temporada. El equipo necesita reaccionar como sea.

El Casademont empezó con las ideas claras y con fluidez. Parecía que incluso podía ser el día, pero se fue nublando hasta desvanecerse. Robinson creaba problemas a Tomic con su agilidad y el croata, con su clase y fundamentos. Y cuando Robinson fue al banquillo, Koumadje siguió el plan. Y era un buen plan. Sin embargo, el Joventut empezó a endurecerse hasta ser una roca defensiva y un equipo sin grieta alguna y en ataque apareció el factor Ricky Rubio.

Empezó a resquebrajarse el Casademont por demérito propio. Falló seis tiros libres, sumó siete pérdidas y emergieron los problemas para cerrar el rebote y eso que el Joventut no metía de tres ni queriendo. Tres canastas y adicional seguidas entre Hunt y Tomic encendieron la alarma y la antideportiva de Joaquín cuando se iba solo para anotar Hunt puso el encuentro en 30-39. Koumadje lo maquilló antes del descanso (32-39).

Hunt lo liquida

Tras el paso por los vestuarios, se acabó lo que se daba. Triple de Ricky Rubio, tres tiros libres de Hunt, una canasta de Robinson para cortar y dos triples consecutivos de Hunt y 17 abajo en un momento. Casi sin darse cuenta, el Casademont se vio ante un casi imposible. Y esta vez fue por mérito rival.

Luchó Yusta con cinco puntos consecutivos ante un bajón del Joventut que le duró bien poco porque la defensa rojilla agachó la cabeza. Otro arreón visitante con Hanga y Hakanson fue letal. No hubo opción. Durante unos minutos, el Joventut parecía jugar a otro nivel que el Casademont, con una diferencia de baloncesto muy notable. 12 puntos en el tercer cuarto anotaron los zaragozanos y 16 rebotes ofensivos llevaba el Joventut al final de un tercer cuarto letal (44-62).

A partir de ahí se fue el Casademont del todo y el conjunto catalán se gustó sobre la pista ante un Príncipe Felipe todavía contenido pero comenzando a molestarse al ver a su equipo bajar por completo los brazos e incapaz. Se llegó a poner a 23 el Joventut y al final sacó el poco orgullo que le quedaba el Casademont con un triple, una canasta y adicional de un Joaquín negado y cuatro puntos de un Dubljevic lejísimos de su mejor versión para dejarlo en 12 de desventaja. Un maquillaje al traje del Joventut. Miedo.

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