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Casademont Zaragoza

La previa del Casademont-Joventut: Ramírez se la juega ante Ricky Rubio

El Casademont, tras cinco derrotas consecutivas en la ACB, necesita ganar ante un equipo catalán que, de conquistar el Felipe, puede sentenciar al entrenador

El banquillo del Casademont, durante un duelo en el Felipe

El banquillo del Casademont, durante un duelo en el Felipe / Pablo Ibáñez

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Tras la confirmación del enésimo fiasco y la finalización de su participación en la FIBA Europe Cup, al Casademont ya solo le queda la ACB. Y en la competición doméstica las cosas tampoco marchan bien. De hecho, van fatal. El equipo acumula cinco derrotas consecutivas, está cada vez más cerca del descenso y si los de Ramírez cosecharan la sexta seguida es probable que sea la gota que colme el vaso y que acabe con la estancia del técnico en Zaragoza. No parece el mejor rival el Joventut de Ricky Rubio y Tomic (18.00 horas) para jugarse el pellejo, pero todo que no sea una resurrección en forma de victoria en el Príncipe Felipe dejaría a Ramírez y al club en una posición muy complicada justo con el parón internacional encima.

Pero antes de poner la venda antes que la herida, hay un partido por jugar y el Casademont ha demostrado que, si está a un nivel notable, es capaz de competir con muchos de los rivales de la Liga Endesa. La cuestión es encontrar la fórmula correcta y, sobre todo, conseguir que sea efectiva durante los 40 minutos evitando las desconexiones y la irregularidad, el mayor problema que han mostrado los aragoneses durante lo que va de curso.

Algo por otra parte complicado con todos los volantazos que ha dado el equipo en unos primeros meses de campaña en los que han pasado tantas cosas que parece que del verano del Casademont hace siglos. En algunas ocasiones por las lesiones y otras por una más que cuestionable planificación deportiva, lo cierto es que la continuidad ha sido imposible con tantos cambios en la plantilla. Hasta ahora, que si no hay novedades en forma de lesión la idea es no tocar la plantilla hasta final de temporada.

La cuestión es si tendrá tiempo Jesús Ramírez para intentar reconducir la situación con este ‘nuevo’ equipo o la losa que acumula es tan profunda que acaba cayendo por su propio peso. Eso es lo que se juega el catalán esta tarde por mucho que ayer en rueda de prensa se mostrara tranquilo y confiado. Al ser preguntado por su posible sustitución, Ramírez fue contundente: «No me preocupa, vamos a ganar», contestó el catalán, que aseguró además que siente que el vestuario está con él.

La vida en 40 minutos

Mucho tendrá que cambiar la imagen del equipo para superar al Joventut. Para ello, tras la última derrota ante el Sassari, el entrenador confesó que tuvo una reunión con la plantilla. «Tuvimos unas palabras referente al día anterior. Lo del miércoles fue un día para mí fuera de contexto, fuera de sitio. Ya lo dejan la rueda de prensa, fue poco serio, poco profesional. Hablamos del tema, tuvimos nuestras palabras y reconducimos un poco y reenfocamos la dirección», analizó el del Casademont. «Necesitamos encontrar el polo opuesto de lo que pasó. Necesitamos jugar por nuestra vida», subrayó un Ramírez que se mostró cansando de mensajes y le pidió a sus jugadores hechos.

La buena noticia es que el técnico contará con todos sus jugadores para hacer frente a un conjunto catalán que llega tras superar la anterior jornada al poderoso Valencia Basket y, entre semana, caer en su desplazamiento europeo. Será el último encuentro liguero para los de Miret antes de la Copa del Rey. «Vendrán aquí para llegar con las mejores sensaciones», advirtió Ramírez.

La plantilla del Joventut rebosa talento, por dentro y por fuera. Nombres como Ante Tomic, Hakanson o Birgander ya son suficiente amenaza para los aragoneses, pero la pieza que sobresale y sobre la que gira el equipo es Ricky Rubio, hacia quien tuvo el entrenador del Casademont unas cariñosas palabras en la previa. «Es un orgullo enfrentarse a él. Como persona, valoro todo lo que hace, es valiente, trasmite mucho y tiene unos valores muy claros. Como jugador, marca los ritmos. Está cogiendo la forma y en un muy buen momento», valoró. Al base y a sus compañeros deberán frenar sus pupilos para que al club no le entren las prisas con Ramírez.

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