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Casademont Zaragoza

La crónica del Casademont Zaragoza-Gernika: preparadas, listas, ¡ya! (85-63)

El Casademont supera con facilidad al Gernika en un partido en el que despeja dudas, se reconcilia con los triples y gana confianza antes de viajar a Praga

Vorackova pelea por una posesión durante el duelo ante el Gernika

Vorackova pelea por una posesión durante el duelo ante el Gernika / Jaime Galindo

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Le salió redonda la jugada al Casademont Zaragoza ante el Gernika. Las pupilas de Carlos Cantero vencieron (85-63), que eso era de esperar, pero también ganaron confianza antes de lo que todo el mundo está esperando, el primer partido del Play In de la Euroliga ante el Praga. Aunque comenzó con dudas, la aparición de Mawuli lanzó a las aragonesas, que acabaron superando plácidamente a las vascas con momentos de muy buen baloncesto y minutos para que todas las jugadoras se pusieran a tono pensando en lo que viene.

Comenzó mandando el Casademont con su batallón francés (Bankolé, Leite y Gueye) anotando, pero pronto se atascó el equipo en ataque condenado por un nulo acierto desde el triple. El Príncipe Felipe murmuraba viendo que la maldición seguía e incluso las caras de las jugadoras eran de preocupación. Mientras tanto, el Gernika firmó un parcial de 0-7 que le colocó por delante en el marcador.

Pero la luz llegó desde el país del sol naciente. Al sexto intento desde la línea de tres de las aragonesas, Mawuli anotó un triple que se celebró en el pabellón como un gol en el descuento. Ese soplo de aire fresco fue un regalo para el equipo y, a partir de entonces, comenzó la reconciliación del Casademont con su puntería con la japonesa de hechicera para quitar el mal de ojo.

Mawuli anotó dos triples más, uno sobre la bocina, que impulsó a las de Cantero en el marcador hasta el 21-13. Pero eso no era lo más importante, lo era lo que parecía el fin del bloqueo mental que sufrían las zaragozanas. No había más que ver como se reían en el banquillo antes de regresar a la pista.

Y lo hicieron de la misma manera que como se habían ido. Con un triple. A Mariona le pasaron un bloqueo por detrás y no dudó. Bingo. La capitana no fue la única. Hempe, Bankolé y otra vez Mawuli acertaron desde la larga distancia mientras la diferencia crecía y crecía (39-17). Parecía que el Casademont iba a dejar el partido visto para sentencia, pero las vascas reaccionaron (también el sobrehumano acierto de las aragonesas bajó) y se fueron a los vestuarios con una mínima esperanza de dar la sorpresa en el Felipe (46-30).

Tira y afloja

De allí volvió dormido el equipo aragonés, lo que obligó a Cantero a poner las pilas a las suyas. La renta bajó hasta los diez puntos y el choque entró en un tramo de indefinición en el que ni el Casademont conseguía romper el partido ni el Gernika asustar de verdad con la remontada. Los buenos minutos de Bankolé, Hempe y Vorackova fueron suficientes para mantener la diferencia entre los 10 y los 15 para un equipo que perdió bastante brillo, pero que tiró de oficio para entrar al parcial decisivo como ventaja (62-51).

Tuvieron varios ataques las visitantes para meter el miedo en el cuerpo al Príncipe Felipe, pero lo que acabó pasando es que el pabellón se convirtió en una fiesta. La energía de Laia Flores, los robos de Helena Pueyo, la chispa de Bankolé, la versatilidad de Vorackova y el poderío de Gueye acabaron por tumbar al Gernika, al que no le quedó otro remedio que acabar bajando los brazos admitiendo la superioridad de un equipo que utilizó esos minutos como el perfecto calentamiento para el miércoles.

Será un día en el que todas serán necesarias y en esa batalla también quieren ayudar las que menos juegan. Nerea Hermosa metió un canastón antes de que Helena Oma levantar a todo el Felipe con dos triples que fueron un final soñado. Ahora lo que viene es un sueño que el Casademont demostró que está preparado para hacerlo realidad.

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