Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los entresijos del avión de vuelta del Casademont Zaragoza tras la victoria en Praga: del ‘Cantero dimisión’ a la maestra de ceremonias Aminata Gueye

Así se vivió desde dentro el viaje de regreso a la capital aragonesa en el que las jugadoras se mezclaron con los aficionados

Vídeo | Así ha sido la celebración en el avión, junto al Casademont, después de su victoria en Praga

Arturo Pola

Arturo Pola

Arturo Pola

Praga

Después de las muchas e intensas emociones que los aficionados del Casademont Zaragoza habían atravesado en la jornada maratoniana en Praga, la Marea Roja ha llegado al aeropuerto de la ciudad checa con la batería bajo mínimos. Algunos reponían fuerzas, otros daban incluso alguna cabezada y todo el mundo pensaba en lo a gusto que iban a coger la cama ya en Zaragoza. Pero quedaba la guinda final al tremendo pastel tras la épica victoria frente al vigente campeón de la Euroliga.

Cuando alguno ya había cerrado los ojos en el avión, una tremenda ovación levantó como un resorte a todos los pasajeros. Eran las jugadoras y el cuerpo técnico del Casademont, que entraron al avión como auténticas estrellas de rock. Vítores, choques de mano e incluso abrazos para un equipo que hizo muy feliz a todo Aragón, pero especialmente a los desplazados a Praga.

Mientras las zaragozanas tomaban asiento, empezaron los cánticos. Desde el "Este año sí" hasta el "Zaragoza alé alé". Como aperitivo no estaba mal, pero entonces comenzaron las condecoraciones personales. A Hempe se le cantó MVP, a Helena Oma se le coreó con un tremendo cariño y después se escucharon a gritos los nombres de otras jugadoras como Vorackova o Helena Pueyo. Todo con Aminata Gueye como maestra de ceremonias e impulsora de los cánticos. Al final la francesa también se llevó lo suyo.

El momento más gracioso llegó cuando un aficionado, totalmente de broma, comenzó a cantar "Cantero dimisión". Las risas fueron generalizadas y hasta el propio técnico madrileño se animó a continuar con la propuesta.

Pero en cuanto el avión despegó, las luces se apagaron y el cansancio invadió tanto a deportistas como aficionados. Todos se habían ganado un merecido descanso durante las dos horas largas que duró el vuelo.Una vez en el aeropuerto de Zaragoza, aún hubo tiempo para alguna foto y mensajes de ánimo para lo que viene y agradecimiento por lo vivido. El sentir generalizado estaba claro: “Nos lo hemos pasado muy bien en Praga, pero no queremos que nos hagáis volver”.

Tracking Pixel Contents