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Casademont Zaragoza

El clímax y el elevadísimo techo de Aminata Gueye en el Casademont Zaragoza

La pívot francesa deja boquiabierto al mundo del baloncesto en un partido ante el IDK que es la consecuencia de una progresión a la que no se le ven límites

Gueye baila con Link celebrando la clasificación del Casademont para la Final Six

Gueye baila con Link celebrando la clasificación del Casademont para la Final Six / FIBA

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

En el Casademont Zaragoza femenino son todo buenas noticias. Cada semana o cada partido pasa algo, ya sea en lo individual en lo colectivo, que deja conclusiones esperanzadoras para el presente o para el futuro del equipo aragonés. La última, la extraterrestre actuación de Aminata Gueye ante el IDK Euskotren que permite a las de Cantero seguir una semana más compartiendo con el Spar Girona el liderato de la Liga Femenina Endesa antes del esperado duelo del próximo viernes.

Y no es solo por la tremenda locura que se marcó la francesa en el tercer cuarto, es que el clímax de Gueye en lo que va de temporada es el resultado de una progresión constante que ha colocado a la joven pívot del Casademont como una de las jugadoras más dominantes de la competición.

A pesar de su gran rendimiento en su primer año en Zaragoza, no hay que olvidar que Aminata tan solo tiene 23 años y mucho todavía por aprender. Pero es que Gueye tiene unas condiciones tan privilegiadas para jugar al baloncesto que sin haber todavía tocado techo y pudiendo crecer mucho más ya deja momentos reservados solo para unas pocas elegidas.

Porque su tercer cuarto ante el IDK es de los que se recordará muchísimos años. Sin duda, los 10 minutos más comentados de la jornada en los que la pívot volvió locas a sus rivales mientras sumaba 22 puntos (casi sin fallo y para 28 de valoración) con una facilidad pasmosa y con una sonrisa en la cara sabiéndose protagonista de algo cercano a lo sobrenatural. No es la primera vez que Gueye se pone en modo aniquiladora y acumula muchos puntos en un breve espacio de tiempo, pero lo del pasado sábado fue el pico más alto conseguido por una jugadora con un potencial con un techo parece que elevadísimo.

Un año más de Gueye

Afortunadamente para el Casademont Zaragoza, la francesa se comprometió con el club por dos cursos y la próxima temporada, salvo sorpresa, seguirá defendiendo su camiseta. Aminata llegó a la sombra de Carla Leite, su compañera en el Villeneuve con el que conquistaron la pasada Eurocup, pero desde el primer momento demostró que vino a la capital aragonesa para construir su propia historia. Desde el primer momento fue dejando pinceladas de su talento, aunque muchas veces le costaba encontrar la regularidad, algo que todavía le sigue ocurriendo a pesar de ser cada vez más constante.

Nada raro ni preocupante en una jugadora joven como ella. Donde sí ha sufrido más ha sido en labores defensivas, algo que le privó de minutos durante la primera parte de la temporada. En ataque, nunca ha tenido ningún problema porque condiciones tiene todas las del mundo. Da gusto cómo se mueve en la pintura y, cuando está con confianza, es sencillamente imparable. Por si fuera foco, la gala ha demostrado más de une vez que tiene muy buena mano tanto desde el tiro libre (importantísimo para el juego de una pívot) como desde la media distancia e incluso desde el triple.

Ahora, a Aminata Gueye se le ve cada vez más a gusto en el equipo, en línea con la identidad del Casademont y ha añadido la palabra rasmia a su juego para convertirse en una pieza absolutamente diferencial y que, como ocurrió en San Sebastián, es capaz de adueñarse de un partido y dejar sin respuestas al rival que se le ponga enfrente.

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