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Casademont Zaragoza

Carlos Cantero creó y Nadia Fingall ejecutó antes de enloquecer: así ganó el Casademont Zaragoza al Girona

El triple decisivo a falta de un segundo y que evitó la prórroga fue dibujado por el técnico madrileño en el tiempo muerto previo

Fingall, agarrada por Pueyo segundos después del triple decisivo

Fingall, agarrada por Pueyo segundos después del triple decisivo / Aniol Resclosa / Diari de Girona

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

La apasionante temporada del Casademont Zaragoza femenino está dejando muchísimos momentos para el recuerdo. Pero lo que sucedió en Fontajau entra directamente al podio de instantes inolvidables del curso. Y no hablamos del apagón que tuvo parado el encuentro 20 minutos, sino de cómo consiguió atrapar el equipo la victoria (además de su extrema importancia) en un partido que tenía prácticamente ganado, pero que tuvo que volver a vencer, esta vez apelando a la heroica.

Porque el Girona le había cambiado por completo el color al choque, aunque al Casademont le quedaba una bala para evitar una prórroga de pronóstico incierto. Quedaban cuatro segundos, un mundo en baloncesto. Entonces, emergió la figura de Carlos Cantero. Ya que el espectacular triple de Fingall fue de todo menos casualidad. La jugada salió tal y como el técnico madrileño había dibujado en su cabeza.

Cuando Coulibaly anotó los dos tiros libres que amenazaban con cinco minutos de tiempo extra, el entrenador de las aragonesas paró el partido y cogió su pizarra. En ella, tal y como se pudo ver en la realización del encuentro de Aragón TV, explicó con claridad qué es lo que quería que pasara y en qué posición quería que estuviera cada jugadora colocada.

La secuencia la pintó Cantero para liberar a Nadia Fingall y en ella tenía que jugar un papel fundamental Aminata Gueye, realizando un bloqueo para impedir que la defensora de la americana pudiera llegar a tiempo y complicar el que debía ser el tiro ganador. Parecía todo bastante atado, aunque cuando la gran mayoría de jugadoras ya se preparaban para vovler a la cancha para jugar esos cuatro segundos, Mariona Ortiz tomó la palabra e incluso se quedó la capitana del Casademont dialogando unos segundo más con su entrenador.

El momento

La idea estaba bastante clara. Ahora bien, llevarla a la práctica es lo más difícil del asunto. Pero todo salió tal y como había previsto Carlos Cantero. Fingall amagó con venir a recibir en corto el pase de Helena Pueyo, aunque retrocedió sobre sus pasos y Gueye le creó el hueco suficiente para que la exjugadora del Valencia Basket pudiera lanzar liberada. Bingo. Saltó todo el banquillo del Casademont y entonces Fingall explotó de alegría y rabia hasta tal punto de parecer poseída.

Comenzó a correr y a gritarse a sí misma hasta que, en pleno exorcismo, la estadounidense comenzó a realizar una carrera digna de alguna prueba de 20 kilómetros marcha. De hecho, esa imagen de Fingall ha sido muy comentada y compartida entre la plantilla del Casademont. «Nadia de mi vida», puso Gueye en sus redes sociales».

Pero el trance de la ala pívot acabó cuando se dio cuenta de que todavía quedaba un segundo de tiempo y se apresuró a recordárselo a todas las que iban a felicitarla. Pero el trabajo estaba hecho. Cantero creó y Fingall ejecutó.

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