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La crónica del Gran Canaria-Casademont Zaragoza: Wright-Foreman abrocha media salvación

El americano firma una victoria vital en Gran Canaria con un último minuto de hielo en sus venas en un final igualado y el Casademont encara el final de curso con dos victorias más ‘average’ de ventaja con el descenso

El abrazo final entre los jugadores del Casademont Zaragoza tras su victoria en Gran Canaria.

El abrazo final entre los jugadores del Casademont Zaragoza tras su victoria en Gran Canaria. / EFE / Ángel Medina

Zaragoza

A Wright-Foreman ya se le intuía en las trazas que es un jugador de tremenda clase y el clásico jugador con puntos en las manos y hielo en sus venas. Discreto, tímido incluso, pero contestón en la pista, el americano cogió las riendas del Casademont cuando más quemaba el balón y cuando más fastidiado estaba el asunto. El Dreamland Gran Canaria se había puesto uno por delante a un minuto del final tras no estar mandando en el marcador desde el primer cuarto, pero el escolta se inventó un 2+1 tremendo frente a Metu y una suspensión con paso atrás exquisita para atar media permanencia.

Wright-Foreman acapara todos los focos, y es normal por sus dos acciones de postín, pero lo cierto es que el Casademont, aunque sufriendo al final, demostró que es más equipo que su rival y que, aunque pintaban bastos, la permanencia está muy cerca ya. Son dos triunfos más average con el Gran Canaria y el Andorra a falta de lo que haga el San Pablo Burgos y ya se ha igualado (y superado) al Hiopos Lleida. Malo sería.

En el último duelo ya se le notó al Casademont Zaragoza que se había sacudido la mochila pesadísima y llena de piedras de su mala racha y de su crisis galopante y ese crecimiento mental fue el que, principalmente, le permitió irse 9 puntos arriba al descanso y también el que le guió a la victoria al final. Uno revivió fantasmas, el otro los espantó.

Mientras el Dreamland Gran Canaria se empeñaba en meterse él solo en su ya clásico laberinto sin salida, el equipo aragonés hizo su partido, con calma, tomando mejores decisiones y percutiendo poco a poco a un rival que se empecinó en tirar triples y más triples y, sobre todo, en no meter ni uno. Mejor dicho, dos... de 19 al descanso.

En el inicio del duelo los dos demostraron por qué están abajo y les cuesta tanto, aunque al menos uno de ellos, el Casademont, supo salir adelante mientras el Gran Canaria revivía sus demonios. Las defensas se impusieron a los ataques, con pocas canastas fáciles y todo muy embarrado y nada claro. Cuando le entró el primer triple al Gran Canaria se marchó 7 arriba y Joan Plaza le endosó una señora bronca a los suyos en el tiempo muerto. Surtió efecto.

Lo arregló el Casademont de la mano de Wright-Foreman, que con 7 puntos seguidos le dio la vuelta al electrónico, en el preludio de lo que vendría al final, y el Gran Canaria comenzó entonces el segundo episodio de triples sin ton ni son hasta protagonizar su indecente 11%. El Casademont, lejos de comprarle ese juego más propio de la NBA, decidió seguir a lo suyo.

En el tercer cuarto el Casademont Zaragoza tuvo su momento de más flojera, con los locales colocándose a cuatro, pero aguantó en un ejercicio de supervivencia encomiable para irse a los últimos diez minutos 8 arriba (49-57).

En el toma y daca para romperlo para un lado o para el otro salió victorioso el cuadro insular, con seis puntos seguidos de Pierre Pelos y un triple de Metu que colocaban a los locales a uno tras un parcial de 9-0 y, a poco más de un minuto para el final, unos tiros libres de Wong desataron la locura en el Gran Canaria Arena (71-70).

Pero ahí, con el marcador uno abajo, emergió un Wright-Foreman magnífico. Le sacó un 2+1 chocando a Metu y luego con un step back dejó el duelo casi visto para sentencia. Spissu, fallando un tiro libre, y Metu, con un triple, le provocaron el último microinfarto alCasademont, pero el italiano lo cerró (esta vez sí) desde la personal. El abrazo de todo el equipo tras la bocina lo decía todo, esta victoria es más que oro.

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