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La crónica del Movistar Estudiantes-Casademont Zaragoza: Y como un equipo volvieron a ganar

El equipo aragonés se sobrepone al cansancio y a las bajas para ganar al Estudiantes como mejor sabe, juntándose y aferrándose a su enorme fortaleza como grupo

Nerea Hermosa, con el balón en las manos durante el partido frente al Movistar Estudiantes.

Nerea Hermosa, con el balón en las manos durante el partido frente al Movistar Estudiantes. / Casademont Zaragoza

Zaragoza

Sin Carla Leite, Helena Pueyo y con Mariona Ortiz mimada para cuidar su rodilla derecha de cara al playoff, el duelo ante el Estudiantes, sin la presión de la clasificación, se presentaba como una oportunidad única para que el resto de jugadoras levantasen el dedo y le dijeran a Carlos Cantero que están más que preparadas. Como un equipo había que reaccionar, como pidió el técnico en la previa, y como un equipo ganaron otra vez. Como si fuera fácil, aunque costó. Eso sí, tienen tanta calidad que cinco minutos bastaron para vencer.

Helena Oma, Laia Flores o Bankolé fueron las que mejor entendieron el tren que pasaba y que debían coger. De intrascendente nada, había que demostrar. Y Oma fue la primera protagonista, porque cuando su equipo llegó a la veintena de puntos, ella había firmado 10 y se había erigido como la líder. Pero antes de su explosión anotadora, el Estudiantes se puso 8-3 y a los dos minutos Cantero pidió tiempo muerto. Porque aunque sin nada en juego, la relajación está prohibida en este equipo.

La charla surtió efecto y enseguida firmó el Casademont un 0-9 para remediar el mal inicio. Solo Bühner con su clase al poste mantuvo a raya el marcador ante un conjunto aragonés serio y con piernas frescas (22-25). Mawuli se apuntó a la fiesta con dos robos de balón consecutivos que terminaron en canastas fáciles, pero si aguantar a Bühner no era suficiente, Berkani también alzó la voz y empezó a enchufar con mucha alegría.

Sus 14 puntos propiciaron que el conjunto madrileño le diera la vuelta al marcador tras coger el Casademont seis puntos de ventaja aprovechando un mal momento zaragozano, seco en ataque pese a encontrar situaciones liberadas de tiro. Sin embargo, Bankolé patrocinó con cinco puntos seguidos, los dos últimos sobre la bocina con un canastón, el empate al descanso (40-40).

En el tercer cuarto todo el frenetismo se detuvo. Todo fue más a trompicones, con dificultades para sumar en ambos equipos y muy plomizo, notándose el apartado físico. Hempe firmó dos triples y Berkani siguió a lo suyo antes del bajón general (56-56).

Empezaron los últimos diez minutos con la alarma puesta porque Garrick y Etxarri pusieron al Estudiantes cinco puntos arriba, pero entonces el Casademont cambió su rostró, se puso el mono de trabajo y comenzó a dar un clínic baloncestístico para remontar, romper el partido y ganarlo en cinco minutos mágicos. Puro gen competitivo.

Nerea Hermosa, con mucha confianza, redujo la distancia; Oma volvió a su versión del primer cuarto; Vorackova despertó al fin tras un duelo de puntillas; Bankolé aportó y, sobre todo, Laia Flores dirigió con maestría al equipo y aportando en todas sus facetas en un encuentro completísimo el día que más tenía que alzar la voz. 1-17 de parcial firmó el Casademont Zaragoza hasta que, al fin, Pablo Olmo pidió tiempo muerto cuando ya era tardísimo.

No hubo ni atisbo de remontada y el conjunto aragonés demostró que ni cansancio, ni bajas, ni gaitas, que casi nada puede con ellas. Y de paso, eliminó al Estudiantes de la ecuación del playoff, ya que se quedó sin opciones matemáticas de ser el primer rival.

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