El Casademont Zaragoza, un paso adelante y dos hacia atrás
El equipo aragonés tiró por la borda en Fontajau su reciente mejoría con una primera parte espantosa e indignante en un equipo de ACB, volviendo a las andadas en cuanto a nula intensidad defensiva y un ataque desorganizado, y lo peor es que vuelven los fantasmas del descenso a Primera FEB

Santi Yusta deja una bandeja en el choque ante el Bàsquet Girona. / ACB Photo
Tenía en su mano el Casademont Zaragoza dejar la permanencia virtualmente sellada en Gerona, pero al término de la jornada la tortilla se dio la vuelta por completo y volvieron los fantasmas del descenso. El equipo aragonés no puede controlar que el Morabanc Andorra gane con un triple casi sobre la bocina en Tenerife o que el San Pablo Burgos remonte al Hiopos Lleida, pero lo que sí que puede (y debe) hacer es no dejarse ir sobre la pista. Y mucho menos en una primera mitad.
El Casademont tiró por la borda en Fontajau su clara mejoría de las últimas semanas. Le costó a Joan Plaza arrancar y devolver el ánimo a un equipo muerto mentalmente y hundido psicológicamente, pero consiguió reanimarlo con un buen partido ante el Barça pese a caer y dos triunfos de postín ante el Lleida y el Gran Canaria.
En aquellos duelos, el conjunto aragonés usó la cabeza para ganar, hizo un baloncesto esquemático, de buscar buenas situaciones de tiro, un juego coral y trabajó muy bien las ventajas. Y a todo ello se le suma la dosis de competitividad que se le exige a un equipo de la élite y que supo jugar con los momentos de partido. Apretó al Lleida cuando flaqueó y supo jugar con los nervios del Gran Canaria.
Pero el elemento diferencial fue la defensa y, sobre todo, la voluntariedad. Es incontrolable también que el Girona anotase sus seis primeros triples sin fallo y que llegase a meter 9/12 en la primera mitad, pero lo que no es de recibo es que prácticamente todos los lanzamientos exteriores fuesen liberados y tranquilos.
El Casademont en la primera parte llegó tarde a todo y en la segunda forzó 14 pérdidas a su rival y soñó con remontar, pero ya era tarde. El conjunto aragonés logró escapar de la zona de descenso poniéndole pausa al juego y no alocándose y echándole ganas en defensa y en Fontajau se olvidó de todo ello, perpetrando una primera parte para el olvido en la que llegó a ir perdiendo por 30 puntos.
Y la consecuencia es más grave de lo que parece. Esa desconexión mental, de equipo que se vio salvado, ahora se ha convertido otra vez en miedo, porque el descenso ha vuelto a estar a una victoria de margen tan solo (más el basketaverage, así que en realidad son dos) y todos los rivales de abajo han espabilado. Hasta el Coviran Granada, próximo rival del Casademont, ha dejado de ser una cenicienta, así que aviso a navegantes para no dar más pasos hacia atrás.
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