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La previa del Casademont Zaragoza-Coviran Granada: ganar o temblar al final

El equipo aragonés recibe al colista con la obligación de vencer para no sufrir en las últimas cuatro jornadas en el regreso de Bell-Haynes tras 4 meses

Wright-Foreman, Miguel González, Robinson, Spissu y Traoré escuchan instrucciones de Joan Plaza.

Wright-Foreman, Miguel González, Robinson, Spissu y Traoré escuchan instrucciones de Joan Plaza. / Jaime Galindo

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Zaragoza

El Casademont Zaragoza afronta, un día más, uno de esos duelos que marcan una temporada al completo. Porque viene el colista, el Coviran Granada (18.00 horas), porque es en casa, porque supondría prácticamente cerrar la permanencia y porque, en el caso de derrota, el equipo aragonés podría volver a la casilla de salida a falta de cuatro jornadas y volver a tener pesadillas con el descenso.

Porque tras sacar adelante una mala racha histórica y ver la zona roja más alejado del precipicio, la reacción del Morabanc Andorra y el desastre perpetrado en Gerona el pasado fin de semana han vuelto a poner el miedo en el cuerpo a un equipo aragonés que necesita cerrar la permanencia, al menos virtualmente, para no vivir un final de curso de infarto.

El rival, sobre el papel, es el más propicio para lograr una victoria que es obligada para no temblar al final. Llega el Coviran Granada, colista, que no ha ganado fuera en todo el curso y que si pierde podría descender matemáticamente. Visto así, un caramelo. Pero el conjunto andaluz lleva cuatro victorias en ocho partidos, está vendiendo muy caro su descenso y, por si fuera poco, dos visitas al Felipe y dos victorias ha cosechado, siendo su pista talismán. Y en ese estado emocional inestable de un Casademont de dos caras la moneda puede caer cruz.

El objetivo, además de vencer, es romper con todo lo mal que se hizo en Fontajau. Allí, el Casademont volvió a ser ese equipo quebradizo que no sabe encajar golpes, baja los brazos, se ofusca en ataque cuando nada le sale y se olvida de que los partidos se ganan desde la defensa y el orden ofensivo. No se puede permitir que una escuadra que se juega la vida y que no está ni mucho menos salvada vaya perdiendo de 30 mediado el segundo cuarto de cualquier partido y el equipo lo sabe. Ahora falta predicar con el ejemplo.

Vencer supondría dejar la permanencia prácticamente finiquitada, a la espera de que sea definitiva por las matemáticas. Antes de empezar la jornada, el Casademont tiene una victoria de margen con el descenso más el basketaverage, por lo que, en caso de triunfo, y especialmente si el Andorra cae ante el Manresa, serían dos más la extra del desempate a falta de cuatro partidos. Es decir, estaría hecho. Pero en caso contrario, el calendario mete miedo al pánico, con duelos ante Valencia, Manresa, Murcia y Breogán.

Aunque el Casademont suma una nueva arma: Trae Bell-Haynes. El canadiense ya tiene el alta médica tras una recuperación exprés, de menos de cuatro meses, de su lesión en la mano izquierda (se estimaba entre cuatro y seis), aunque todavía estará falto de ritmo por la inactividad. DJ Stephens continúa de baja y, en el Granada, son duda William Howard, Amar Alibegovic y Amida Brimah por distintas molestias y el que seguro que no estará es Beqa Burjanadze, que sigue lesionado. n

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