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Casademont Zaragoza

La crónica del Casademont Zaragoza-UCAM Murcia: la LEB llama a tu puerta (90-100)

Al equipo aragonés, a pesar de mejorar su imagen, no le da con lo que tiene y cae a puestos de descenso tras la victoria del Andorra

Yusta trata de animar a Bell-Haynes en el duelo ante el Murcia

Yusta trata de animar a Bell-Haynes en el duelo ante el Murcia / Jaime Galindo

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Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

La vieja LEB, ahora Primera FEB, es donde está ahora mismo virtualmente el Casademont Zaragoza. Si no gana un partido de los dos que le queda, el equipo aragonés certificará un descenso dramático. Y si lo gana, habrá que esperar a otros resultados. La tragedia que se venía barruntando en las últimas semanas ya es el escenario más real después de que el Casademont se deshiciera como un azucarillo en el último tramo después de remar ante el UCAM Murcia y el Andorra se paseara en Lérida. Y es que el equipo ahora parece que quiere, pero no le da y su esfuerzo todo indica que llega tarde y sin tiempo para la reacción. Porque los enormes problemas de base que tienen ya no se van a solucionar.

Salieron los zaragozanos al encuentro como había que salir, intensos y con el cuchillo entre los dientes. En eso, el especialista es Joaquín Rodríguez. El uruguayo estuvo espectacular en el inicio del choque y de su mano el Casademont comenzó mandando (8-3). También ayudó, todo sea dicho, que Sito Alonso reservara alguna de sus mejores armas de primeras. Aun así, el UCAM empezó a carburar desde el triple y neutralizó el buen arranque local.

No le sentó bien a los aragoneses ver que, habiendo salido a matar, un Murcia al trantrán había igualado fuerzas. Eso provocó que las dudas les entraran mientras veían que los triples visitantes iban minando uno tras otro su confianza. Aunque Gonzalo García de Vitoria intentó parar la sangría, el primer cuarto acabó con un mal marcador (17-22) y malas sensaciones.

Los triples de Martin (se fue con 5 al descanso) empezaban a poner el asunto muy cuesta arriba. La renta de los visitantes llegó a ser de nueve puntos, pero fue volver a salir Joaquín a pista y que el color del partido cambiara de nuevo. El uruguayo fue el líder espiritual del equipo en ese tramo y Robinson el ejecutor. Creía el Príncipe Felipe en la remontada y un 2+1 de Bell-Haynes acabó por sumar a la causa a los más pesimistas. Además, el capitán Yusta también apreció y el Casademont llegó a igualar el encuentro (40-40).

Partido en un puño

Al final, el 43-45 con el que se llegó al descanso de daba por bueno. El equipo estaba en partido y, a pesar de sus evidentes carencias baloncestísticas, esta vez los aragoneses se habían agarrado al choque a base de actitud. Si esa hubiera sido su imagen durante toda la temporada el Casademont no estaría donde está…

En fin, con la victoria del Andorra ya decidida en el descanso, quedaban 20 minutos de auténtico infarto en el Felipe. Había que sacarlo como fuera. Tuvo un triple el Casademont para ponerse por delante prácticamente de salida, pero la calidad murciana salió a relucir y volvió a poner tierra de por medio (49-56). Había que volver a remar y vaya si lo hicieron los aragoneses. Un triple de Yusta y un 2+1 de Robinson volvieron a poner a solo uno al equipo.

Pero los chispazos ante un rival como el Murcia no son suficientes. Como si fuera un yoyó, el encuentro iba estirándose y encogiéndose y un triple de Nakic y una canasta de Forrest dejaron sin efecto un arreón liderado por Spissu. Tenía que remontar el Casademont ocho puntos en último cuarto si no quería caer al descenso.

Pues el parcial de salida fue 0-8, pero del Murcia. Un triple de Sant-Roos y cinco puntos más de Forrest mataron el partido (64-80). No pudo el conjunto zaragozano con más golpes y cayó a la lona. Ahí se acabó el encuentro. Hasta el final, entre Robinson y Bell-Haynes permitieron crear una falsa ilusión de una remontada mágica, pero no fue más que la piedad de un Murcia que no quiso hacer más leña de un árbol caído. Por mucho que se embarró el choque, sabía que estaba ante un enfermo al que se le está parando el corazón.

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