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Casademont Zaragoza

La crónica del Breogán-Casademont Zaragoza: el gol de Nayim del siglo XXI (94-95)

El equipo aragonés seguirá un año más en la ACB después del milagro de los milagros, quizá el jamás contado en el deporte de esta comunidad

VÍDEO | Casademont Zaragoza se salva en un final de infarto gracias a un triple de Spissu

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Arturo Pola

Arturo Pola

Lugo

No tenía claro si quería tener hijos, pero ahora no me queda más remedio que ponerme manos a la obra para poder contarles en que tengan uso de razón que su padre estuvo el 29 de mayo de 2026 en el Pazo de los Deportes de Lugo. Yo vi a Spissu meter el gol de Nayim del siglo XXI después de un milagro que ni los más devotos podían esperar de la Virgen del Pilar. Una remontada inexplicable, para la historia y que va a permitir al Casademont Zaragoza seguir un año más en la ACB cuando nadie podía ya ni soñarlo. Pero abrí los ojos y los que se los frotaban eran los gallegos. Así que sí, debió ser real la mayor locura que ha vivido el deporte aragonés quizá en su preciosa historia.

No empezó mal el Casademont Zaragoza con un 0-4 de salida con Olaseni y Yusta comandando la misión y un triple del capitán que lo celebró como si de la canasta del triunfo se tratase. No era para menos, empezar bien era capital. Sin embargo, entró el encuentro en un encuentro de imprecisiones por ambos lados que acabó equilibrando el asunto. Lo que quedó claro que el Breogán no iba a regalar nada y el Pazo exigía la victoria.

De los errores se pasó a un festival de triples en el que Yusta volvió a cantar bingo y al madrileño se unieron Spissu y Jaime Fernández. Pero es que el Breogán, alegre y suelto como el que se sabe con la faena hecha, se apuntó a la fiesta. Y eso no lo podía permitir un Casademont que se jugaba el ser o no ser. La defensa de los aragoneses brilló, para no perder la costumbre, por su ausencia y permitió que los gallegos se fueran mandando tras los 10 primeros minutos (26-24).

VÍDEO | La salvación del Casademont Zaragoza

Miguel Ángel Gracia

Ese, el de recibir 100 puntos, no era el camino. Pero siguió el conjunto zaragozano por los mismos derroteros. Francis Alonso anotó un triple que empezó a poner mal cuerpo a los 50 sufridores aragoneses que estaban en las gradas. Por si fuera poco, las cosas no fluían y al final a Gonzalo García de Vitoria no le quedó más remedio que pedir, tarde, un tiempo muerto.

Aunque al menos, y no de primeras, surtió efecto. La renta local llegó a ser de 7 puntos, pero un parcial de 0-6 aragonés parecía neutralizarla. Primer susto pasado. Entre Wright-Foreman y Spissu controlaron un buen arreón de Mavra y el Casademont, tras una primera parte lejos de lo que se podía esperar de un equipo al que solo le valía ganar, se fue con vida al descanso (47-44).

Historia

El inicio del tercer cuarto fue un tira y afloja en el que los zaragozanos tuvieron incluso un par de ataques para ponerse por delante. A pesar del buen hacer de Spissu, no lo consiguieron. Entonces Francis Alonso anotó dos triples seguidos para poner al Breogán 8 arriba y asestar lo que parecía una puñalada directa al corazón del Casademont.

Sin embargo, el base italiano, tremendo, frenó la sangría con un par de buenas acciones y, sobre la bocina, puso a los suyos cerca de la orilla (70-67). Había latido. Quedaban 10 minutos para no perderlo. Y por fin, después de más de medio partido, un triple de Foreman y dos canastas de Robinson ponían al Casademont por delante (73-75). Pero Francis Alonso debió tener una novia en Zaragoza y las cosas no fueron bien. El español volvió a enchufarse y puso al Breogán por delante. Todo hacía indicar que en los dos triples que anotó Russell a continuación dejaban a los aragoneses sin respiración a falta de 4 minutos (88-81).

Cuando ya solo quedaban 23 segundos, el equipo iba 6 abajo. Entonces, sucedió. La magia existe señores. Pasó todo lo que tenía que pasar para que Spissu tuviera el balón de la salvación. Probó suerte, a la desesperada. Y la metió desde la cúpula de la Basílica del Pilar.

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