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Gonzalo García de Vitoria, entrenador del Casademont Zaragoza, tras la agónica salvación: "Hemos conseguido hacer felices a gente que ha sufrido"

El técnico reconoce que tuvo mucha suerte en el desenlace, pero que es el premio "porque hemos creído y esa es la clave"

Gonzalo García de Vitoria, duchado en agua por sus jugadores, en el vestuario del Casademont tras la histórica salvación.

Gonzalo García de Vitoria, duchado en agua por sus jugadores, en el vestuario del Casademont tras la histórica salvación. / Miguel Ángel Gracia

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Zaragoza

Relajado, sonriente, sabedor de que acababa de vivir y de ser parte de un momento histórico no solo para el Casademont Zaragoza, sino también para el baloncesto, Gonzalo García de Vitoria, acompañado con el cuerpo técnico al completo, soltó toda la tensión que tenía dentro tras la agónica salvación sobre la bocina y tras ir 5 abajo a falta de segundos para el final.

"Me siento como Joaquín Sabina", comenzó diciendo en tono bromista. Ya en serio, dio enseguida la clave de la permanencia del conjunto aragonés: "Hemos hecho una cosa muy buena en estos 12 días que es creer. Y se nos ha criticado por ese positivismo, pero ha sido la clave. Hemos hecho algún ajuste, pero hemos estado juntos, hemos creído y esa es la lectura que tienen que sacar los jugadores y lo que tienen que aprender", explicó.

Ahora bien, reconoció que "hemos tenido un poco de chimpa (suerte), pero es la que nos ha faltado durante todo el año". "Ha sido muy bonito, aunque a falta de tres minutos se nos había puesto en inglés y hemos conseguido sacarlo con un golpe de suerte y creyendo", valoró.

"Estoy contento porque lo hemos conseguido entre todos. Hemos sido un equipo con problemas de concentración, con malas caras por un cambio, malos tiros y cuando venían mal dadas nos caíamos", dijo antes de recordar que él y su cuerpo técnico han logrado una victoria vital, pero que esta permanencia también es de Jesús Ramírez y de Joan Plaza.

Además, también habló de la responsabilidad que tenían sobre sus hombros tanto con ellos mismos como con el Casademont Zaragoza, de hecho aseguró que había "tensión" ya que "hablaban también del futuro de las chicas y lo hemos sacado adelante".

En cuanto a cómo ha vivido la acción final, el triple de Spissu, García de Vitoria solo vio "gente corriendo por todos lados" tras un momento único: "Estoy muy feliz, porque había gente llorando, soltando todo lo que tenía dentro y eso me agrada. Hemos conseguido hacer felices a gente que ha sufrido y que daba todo por este equipo. Hay veces que las cosas no salen, pero han salido", afirmó, aunque casi sale lesionado: "Me ha cogido Youssouf (Traoré) y no me han ingresado de milagro, casi prefería perder", bromeó.

Para cerrar, dos agradecimientos. El primero, de nuevo a sus jugadores: "Todo el que ha estado en el campo ha pensado en el nombre que tenía en el pecho y no en el de la espalda y los del banquillo también, que les hemos pedido que sumaran".

Y el segundo, a su familia. Confesó que "desde la primera semana de febrero he visto a mi mujer y a mi hija de ocho años 48 horas, haciéndome 1.500 kilómetros. ¿Compensa? Quizá no, pero el esfuerzo ha merecido la pena", dijo antes de recibir una merecida ducha de agua por parte de Rodrigo San Miguel, Jorge Serna y el resto de su cuerpo técnico.

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