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Casademont Zaragoza

La previa del angustioso Breogán-Casademont Zaragoza: Redención o condena en Lugo

El Casademont está obligado a ganar para que una derrota del Gran Canaria o del Andorra le permita seguir en la ACB después de una atroz temporada en la que todavía puede salvar los muebles

Los jugadores del Casademont, en el aeropuerto junto a los aficionados

Los jugadores del Casademont, en el aeropuerto junto a los aficionados / Miguel Ángel Gracia

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Arturo Pola

Arturo Pola

Lugo

Muchas balas ha desperdiciado el Casademont Zaragoza. Tantas como para llegar a la última jornada en una situación tan límite como la de estar obligado a ganar y a esperar que no haga lo propio algún rival de los otros dos que quieren evitar la quema: Gran Canaria y Andorra. Sin embargo, por la entidad de los rivales a los que se enfrentan sus contrincantes, Valencia Basket y FC Barcelona, y porque su enemigo de hoy, el Breogán, no se juega demasiado, da la sensación de que el equipo aragonés lo puede tener en su mano. Porque la victoria en Lugo tiene que ser obligada. Porque no hay más. Es ganar o bajar. De hecho, si los gallegos, con la mente ya en las vacaciones, consiguen superarte, es que sin ninguna duda te merecerás un descenso que se certificará automáticamente en caso de derrota.

Pero tiene el Casademont Zaragoza 40 minutos para evitar la debacle. De ningún modo justificará el año que se ha vivido, pero al menos será una redención para un equipo que hoy (20.30) tiene que morir, en la acepción de dejárselo todo en la pista, sobre el Pazo de los Deportes. Solo un buen partido de los de Gonzalo García de Vitoria evitará el funeral. Y este sí que sería real, porque sería quizá la mayor decepción de la historia del club tener que celebrar sus 25 años de existencia fuera de la élite. Así como las implicaciones, en mayor o menor medida, que tendría para la sección femenina.

Aunque no hay que poner la venda antes que la herida. El corazón del Casademont todavía late. Y a tenor de lo visto en sus dos últimos partidos, lo hace con más fuerza que antes. Los aragoneses, tras la destitución de Plaza, han mejorado mucho su imagen en los dos duelos con Gonzalo García de Vitoria al frente. Verse con la soga al cuello también ha ayudado. Sin embargo, no le dio al equipo para ganar ni ante el UCAM Murcia ni ante el Valencia Basket. Esa no ha sido su liga en ningún momento del curso, parecía complicado que lo fuera ahora.

La mejoría

No obstante, el Casademont cuajó dos buenos partidos, lo que da la sensación de que, si es capaz de mantener ese nivel, le debería permitir vencer en Lugo. Aunque nunca es plato de buen gusto jugárselo todo en el último tiro cuando las anteriores balas han salido desviadas. Pero no hay más. Es lo que hay y lo que se han merecido los zaragozanos. Confiando en que Gran Canaria o Andorra, o los dos, caigan derrotados, ahora es el momento de merecerse el perdón y ser salvado por la campana. Que los nervios no traicionen a una plantilla que ahora sí parece entender lo que hay en juego. Aunque se lo tendrán que ganar, porque no parece que el rival vaya a regalar nada.

Porque en tierras gallegas sienten todo lo contrario. Con la satisfacción del trabajo hecho tras una temporada para enmarcar, el Breogán saltará a la cancha sin ningún tipo de presión y a tratar de disfrutar de la última fiesta junto a su afición.

Lo hará sin Keandre Cook, que se ha desvinculado del club, pero con el resto de su artillería pesada. Con el viejo conocido Luis Casimiro a los mandos, los gallegos cuentan con un equipo muy equilibrado, con jugadores que te pueden hacer un traje si tienen el día. Esperemos que Francis Alonso, Mavra, Brankovic y compañía no estén muy inspirados y no se lo tomen muy a pecho para que los zaragozanos tengan una vida extra.

Ellos ya han cumplido. El Casademont no, pero está a tiempo de salvar los muebles. Las excusas hace tiempo que se acabaron y ahora no queda más que expiar los pecados. Habrá tiempo de hacer análisis y sacar conclusiones, pero que sea desde el tremendo alivio que sería seguir un año más en la ACB. En el bote salvavidas aún hay hueco para el Casademont Zaragoza. Saquen la cabeza del agua y eviten el naufragio. No le den un disgusto más a una ciudad que no gana para ellos.

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