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CASADEMONT ZARAGOZA

El increíble viaje de Marco Spissu hasta convertirse en el héroe del Casademont Zaragoza

El italiano tuvo dudas en el inicio, estuvo lesionado, el club se planteó su salida ante su bajo rendimiento y acabó tomando las riendas del equipo en la recta final de la temporada

Spissu, a hombros de sus compañeros tras la canasta ganadora en Lugo.

Spissu, a hombros de sus compañeros tras la canasta ganadora en Lugo. / Miguel Ángel Gracia

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Zaragoza

El nombre de Marco Spissu quedará para siempre en la historia del Casademont Zaragoza y de una ciudad que le agradecerá eternamente ese triple con el que el club aragonés certificó su permanencia en la Liga ACB. El italiano se convirtió por derecho propio en el héroe del equipo culminando así un camino complicado, a veces hasta tortuoso, en una temporada en la que ha vivido casi de todo en Zaragoza.

Spissu afrontaba su segundo curso en la capital aragonesa para formar, junto a Trae Bell-Haynes, una de las parejas de bases más sólidas de toda la Liga Endesa. No solo por su calidad, sino por la perfecta comunión que existe entre ellos desde el primer día que se encontraron en el Príncipe Felipe. Como muestra, el “Forza Italia” que escribió Bell-Haynes en redes tras el final del partido de Lugo y el “Viva Canadá” con el que le respondió Spissu.

Sin embargo, el sardo tuvo sus dudas a la hora de continuar en Zaragoza este segundo curso y, para colmo, comenzó la temporada con unos problemas físicos, unas molestias en la fascia plantar que no llegaba a ser fascitis pero que tampoco remitía del todo, así que su rendimiento no fue el esperado. Tuvo incluso que perderse algunos partidos de la FIBA Europe Cup –quizá demasiados- para intentar recuperarse del todo y no estuvo a la altura de todo lo que había mostrado el curso anterior, un controlador del juego especialista en la conexión con los pívots.

La sensación era que el italiano no estaba cómodo, que no encontraba su sitio, y el equipo sufría esa situación. Las victorias llegaban con cuentagotas y el Casademont Zaragoza se planteó incluso abrirle la puerta de salida, tanto a él como a Bojan Dubljevic, el pasado mes de enero ante el descontento del cuerpo técnico con el rendimiento de ambos.

Sin embargo, ese mismo mes Trae Bell-Haynes sufrió la fractura del ligamento escafolunar de la mano izquierda y, tras intentar seguir jugando, tuvo que parar para pasar por el quirófano y estar de baja hasta el final de temporada, en el que volvió a jugar mostrando su compromiso con el equipo. Esa situación obligó al Casademont a acudir al mercado, pero también cambió el rol de Spissu dentro del equipo.

Al italiano le tocó asumir más minutos y el liderazgo en la pista. Por su calidad, por su visión y por las circunstancias, Spissu tenía que dar un paso al frente. De hecho, Joan Plaza, contratado para intentar salvar al equipo sin éxito, aseguró que le había dado “las llaves de su casa” para señalar la importancia capital que debía tener en el rumbo del equipo.

Su presencia en la pista fue aumentando y también mejoraron sus números. El Marco Spissu de la recta final de la temporada sí ha sido el base que la afición del Casademont Zaragoza conoció el curso pasado, un director de orquesta que sabe qué hacer con el balón y dónde ponerlo en cada momento. Y eso que no ha tenido en todo el curso un pívot en condiciones con el que conectar.

El sardo se guardó lo mejor para el final. En Lugo, canasta salvadora aparte, hizo su mejor partido de toda la temporada. Su dirección fue magistral pero es que además sumó 20 puntos, 9 asistencias y 3 rebotes para 30 créditos de valoración, sus mejores registros de todo el año. Spissu fue, de lejos, el mejor del Casademont durante 39.59 segundos. Cuando sonó la bocina y su triple ganador entró limpio en la canasta del Pazo dos Deportes, entró en la leyenda.

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