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El lastre o el alivio de no jugar en Europa para el Casademont Zaragoza

Tras tres años seguidos disputando la Europe Cup con resultados nulos, el Casademont no jugará competición europea la próxima temporada y podrá centrarse en los entrenamientos y en la Liga Endesa, algo que ha fallado este curso. En otras campañas sin partidos continentales ha habido temporadas excelentes con otras de salvarse por los pelos

Jaime Fernández recoge su maleta de la cinta del aeropuerto de Zaragoza.

Jaime Fernández recoge su maleta de la cinta del aeropuerto de Zaragoza. / Miguel Angel Gracia

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Zaragoza

Dijo el pasado miércoles Reynaldo Benito, presidente del Casademont Zaragoza, en la celebración de final de temporada del club con jugadores, cuerpo técnico, medios de comunicación y patrocinadores que este próximo curso el equipo masculino no va a poder disputar ninguna competición europea. Es una de las consecuencias de la mala posición en la Liga Endesa, aunque pesan más la alegría y el alivio de la permanencia: «En Europa no vamos a poder jugar y nos puede ayudar a construir a medio y largo plazo», afirmó en declaraciones a Aragón TV.

No le falta razón al presidente de la entidad, ya que muchos son los factores que han llevado a una salvación agónica y casi imposible y algunos de ellos son el cansancio y los problemas físicos derivados de la doble competición, aunque hay que sumar el desacierto en los fichajes, las bajas importantes como la de Bell-Haynes y el propio carácter de los jugadores. Un cóctel casi mortal.

Pero al curso que viene no habrá Europa, lo que permitirá al Casademont trabajar con más calma, con más entrenamientos, con menos viajes y no depender tanto de su nivel competitivo. Precisamente se le achacó a Jesús Ramírez que no había tenido tiempo para entrenamientos ante la carga de partidos entre la ACB y la Europe Cup y, cuando los hubo, fue despedido. Y con Joan Plaza, ya sin Europa, el equipo apenas mejoró.

Sin embargo, no disputar ninguna competición europea no es definitivo para hacer un buen papel en la Liga Endesa ni es un plus para atraer talento. Dependiendo del prisma es un lastre o un alivio. De hecho, salvo que se gane el torneo o se llegue muy lejos incluso se puede concluir que ni económicamente merece la pena. Hay temporadas en las que el Casademont ha jugado torneos continentales en los que ha hecho grandes campañas y otros en los que se ha sufrido. Y viceversa, cursos sin Europa en los que se salvó de milagro y en los que hizo un gran papel.

La diferencia fundamental la marca la plantilla y su calidad. A eso se reduce, a grandes rasgos. El Casademont lleva tres años consecutivos jugando la Europe Cup, la cuarta competición continental, y con el objetivo de ganarla, pero nunca ha hecho un buen papel. Visto así, mejor ni jugarla. La última vez que no participó en Europa fue en el curso 22-23, tras otra agónica permanencia en Murcia. Comenzó horrible, con Martin Schiller despedido tras cuatro derrotas consecutivas, y Porfirio Fisac arregló el desaguisado para firmar un 13º que ni fu ni fa.

Todo lo contrario sucedió en la 18-19, donde el Casademont (entonces Tecnyconta), sin jugar competición continental, fue sexto en Liga Endesa y se plantó en semifinales del playoff tras vencer en cuartos 2-0 al Baskonia, dando la sorpresa. Finalmente, el Barça fue demasiado rival para la ilusión zaragozana.

Más allá de jugar Liga y Europa o solo Liga, la diferencia fundamental la ha marcado hasta ahora tener una plantilla y un entrenador de calidad

En las dos campañas entre el 2016 y el 2018, sin competir en Europa, se firmaron dos tristes 15º y 16º, pero remontándose a la 12-13, fue otra vez totalmente distinto. Quintos en Liga con José Luis Abós en el banquillo y semifinalistas tras la histórica eliminatoria frente al Valencia Basket. Los dos cursos anteriores, dos meritorios décimos puestos. Entonces no existían ni la Basketball Champions League, que se creó en 2016, ni la FIBA Europe Cup, que nació en 2015, por lo que era mucho más complicado disputar competición continental.

En cuanto a las Copas del Rey, en tres de las cuatro participaciones el Casademont competía en Europa, dos años en Eurocup y uno en la BCL. En definitiva, el toque diferencial lo dará el acierto que tenga el club a la hora de fichar y firmar un entrenador de garantías, aunque la reducción de la carga de minutos y mejorar la calidad y cantidad de entrenamientos será también un factor a ponderar. Quizá, visto lo visto, sea más un alivio tras un curso de infarto y sobresaltos.

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