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LA OPINIÓN DE RAQUEL MACHÍN

Las claves del verano del Casademont Zaragoza: planificar sin pensar en la canasta de Spissu

La salvación del Casademont Zaragoza, lograda con un milagro, marca un punto de inflexión que debe centrarse en la planificación futura del club

Reynaldo Benito, junto a parte del consejo de administración del Casademont Zaragoza.

Reynaldo Benito, junto a parte del consejo de administración del Casademont Zaragoza. / Pablo Ibáñez / EPA

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Zaragoza

La canasta de Marco Spissu fue un regalo para el Casademont Zaragoza. Era imposible un final mejor para una temporada tan desastrosa, torcida y retorcida hasta dejar al equipo al borde del abismo. Pero el club aragonés continuará una temporada más en la Liga Endesa y el final, solo el final, ha dejado el mejor sabor de boca posible, convirtiendo además al italiano y al Casademont en noticia alrededor del mundo.

La salvación supone un punto de inflexión, es evidente, que debe afectar más al futuro que al pasado o, mejor dicho, a la visión que se tiene del pasado. Por supuesto, no es lo mismo estar en la ACB que en Primera FEB, ni por presupuesto, ni por capacidad de ingresos, ni por estatus, ni por puertas que se abren a todos los niveles, institucionales, empresariales, deportivas y, lógicamente, de los aficionados. Y no es lo mismo salvarse de cualquier manera que como lo hizo el conjunto zaragozano, con un milagro épico que no hace olvidar lo anterior pero que llega directo al corazón de cualquiera.

Ahora el Casademont Zaragoza tiene todo el futuro por delante y debe decidir qué hacer con él. Para eso debe no debe acordarse ni de la canasta de Spissu ni de ese final apoteósico, sino de los minutos en los que se vio descendido en Lugo y de todos los meses anteriores con sus múltiples problemas y angustias saliendo casi a cada jornada. Tres entrenadores, veinte jugadores y 24 partidos perdidos son muchos se mire por donde se mire. Lo primero será encontrar, al fin, el entrenador adecuado con el que construir algo sólido a medio y largo plazo. Después, no repetir otros errores de planificación, sobre todo en el puesto de pívot como esta temporada. Contar con buenos jugadores que encajen entre sí y en la idea del entrenador. Parece fácil pero ese es el trabajo más difícil.

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