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Casademont Zaragoza

El lado más personal de Mariona Ortiz, al descubierto: fan del Real Madrid en su juventud y amante de Harry Potter

La capitana del Casademont hipnotiza al público con sus anécdotas en un coloquio junto al humorista Luis Rabanaque en el Encuentro La Cultura del Deporte

VÍDEO | Mariona Ortiz y Luis Rabanaque, en el encuentro Cultura y Deporte

Miguel Ángel Gracia

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Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Pocas personas generan en la actualidad el nivel de admiración que genera Mariona Ortiz. No es ninguna novedad, pero sorprende el magnetismo que desprende la líder del Casademont incluso fuera de la cancha. Anda que no hay ganas de volverla a ver hacer diabluras en el Príncipe Felipe, pero ayer hubo muchos aficionados del equipo aragonés que acudieron a ver cómo le van las vacaciones a su capitana.

Esa oportunidad se dio este martes en el Encuentro La Cultura y el Deporte que se está celebrando estos días en Zaragoza y el que acudió a la sede de la Caja Rural de Aragón pudo conocer un poco más a la Mariona persona además de la deportista. En una divertida charla con el humorista aragonés Luis Rabanaque, lo primero que quedó claro es que la catalana hizo un parón en sus vacaciones para aceptar la invitación del evento. Vamos, que vino de propio. «Eso es como que vas a un sitio a propósito, ¿no? Entiendo la expresión, pero no la uso», dijo entre risas mientras Rabanaque le hacía un curso acelerado de aragonés para ver si tenía en su vocabulario palabras como pozal o ababol.

Después tocó el turno de hacer un repaso por su juventud. Mariona confesó que empezó a jugar a baloncesto a los 3 años por una «cuestión logística». «Mi hermana iba a entrenar y mis padres no tenían con quién dejarme. Le pidieron al club de Calella que por favor me acogieran», contó.

Una de las anécdotas que más risas levantó en el público fue cuando Mariona reconoció que de pequeña ella era «muy del Real Madrid de baloncesto. Me gustaba mucho ver sus partidos». Después, la catalana embobó a los presentes con anécdotas y experiencias en sus etapas en el extranjero como en Polonia o Bélgica. Además, la capitana del Casademont afirmó que es una fanática de Harry Potter. «Devoraba los libros, me los he leído tres o cuatro veces. Admiro la imaginación de J.K Rowling», añadió.

Las más graciosas

Hablando del vestuario del Casademont, explicó la importancia del buen rollo que existe entre las jugadoras, el «peligro» que era Aminata Gueye (en el sentido de bromista e imprevisible) y lo divertidas que son Laia Flores y Helena Pueyo a pesar de que «de primeras parecen serias».

Como no podía ser de otra manera en un encuentro de esas características, también se habló de cultura. La de Calella confesó que le gusta mucho leer, aunque en concordancia con la opinión de Luis Rabanaque, echó en falta alguna publicación más en la que el baloncesto sea el núcleo central. En ese sentido, Mariona habló de su amistad con Pablo Lolaso, que sí que escribe mucho de baloncesto. «Hay a gente a la que le gusta más y a gente que le gusta menos. A mí me cae muy bien y es una persona que está dando mucha visibilidad al baloncesto femenino», explicó.

La charla entre la del Casademont y el humorista tuvo una duración aproximada de una hora, tiempo escaso para los allí presentes, que se quedaron con ganas de más. Eso sí, cuando acabó el coloquio, también antes, atendió a todos los que se quisieron acercarse a hablar con ella, a pedirle una foto o simplemente a saludarla. Como si fuera una reina. Y ella, con la lección bien aprendida, siempre tiene una sonrisa para el pueblo llano.

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