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José María Panadero, el cuarto fichaje de la historia del CAI Zaragoza que representa a Aday Mara

Es la mano derecha del zaragozano y el agente más prestigioso de España, ya que también lleva a Sergio de Larrea, Santi Aldama o Awa Fam

José María Panadero y Aday Mara, en la noche del Draft de la NBA.

José María Panadero y Aday Mara, en la noche del Draft de la NBA. / Servicio especial

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Javier Ortiz / A. Bobed

La noticia sobre el éxito del baloncesto español en el Draft de la NBA 2026, celebrado en Nueva York, tiene un protagonista extremeño entre bambalinas y muy relacionado con Zaragoza. El acto en el que los equipos de la Liga eligen con un orden predeterminado a jóvenes promesas incluyó en su primera ronda al pívot aragonés Aday Mara, escogido con el número 12 por Oklahoma City Thunder, y al base vallisoletano Sergio de Larrea, cuyos derechos acabaron en Dallas Mavericks tras pasar en la misma noche por las manos de Los Angeles Lakers y New York Knicks. Detrás de la carrera de ambos está el exjugador cacereño José María Panadero, cuya vertiginosa carrera en los despachos le ha llevado en poco tiempo a ser, muy probablemente, el agente más poderoso del país.

Mara, que en los últimos años ha estado en el baloncesto universitario con UCLA y Michigan —con este último ha llegado a ser campeón de la NCAA—, y De Larrea, componente del Valencia Basket, son representados por Panadero desde que eran apenas unos niños. La confianza que le tienen ellos y sus padres debe ser enorme porque, pese a las numerosas ofertas que han tenido, siempre han preferido quedarse con Panadero.

Este a su vez ha empezado a trabajar recientemente para CAA, una agencia gigante con base en Estados Unidos que, aparte de grandes estrellas de la NBA, también dirige las carreras de actores y distintos personajes del mundo del espectáculo.

Otra joya con la que va de la mano desde la infancia es Santi Aldama, ala-pívot de los Memphis Grizzlies y que es por ahora uno de los escasos jugadores españoles en la Liga norteamericana. Dentro de poco se les pueden unir Mara y De Larrea, que salvo negociación por medio solo pueden firmar contrato con Thunder y Mavericks, respectivamente.

En el CAI desde el inicio

De eso, dentro de una estructura compleja que incluye aspectos económicos, financieros, fiscales, de imagen y evidentemente deportivos, se ocupará Panadero, cuya irrupción en el mundo de la representación ha sorprendido al mundillo del basket nacional por el pedigrí de sus jugadores.

Ricardo Úriz y José María Panadero, en un entrenamiento con el CAI Zaragoza en la temporada 02-03.

Ricardo Úriz y José María Panadero, en un entrenamiento con el CAI Zaragoza en la temporada 02-03. / Archivo El Periódico de Aragón

Tuvo una carrera profesional en general buena, pero tampoco demasiado llamativa. Especialista en el tiro exterior, solamente jugó en la Liga ACB unas pocas temporadas, en Valladolid y Cantabria. En su ciudad tuvo dos etapas muy diferenciadas: en el extinto Cáceres CB solo llegó a debutar en amistosos y competición europea, yendo cedido al Doncel para completar su formación; en su sucesor, el actual Cáceres Patrimonio de la Humanidad, colgó las botas en la temporada 2008-09, ya torturado por las lesiones. En medio se buscó la vida aquí y allá, de Melilla a León, de Zaragoza a Huelva, con brillo propio en la LEB.

La historia de Panadero con Zaragoza comenzó en 2002, cuando se convirtió en el cuarto fichaje de la historia del Basket Zaragoza, incluso antes de que se oficializara el patrocinio de la CAI. Primero llegaron Rodrigo San Miguel, luego Carlos Martínez y Ricardo Úriz.

Vino procedente del Cantabria Lobos de ACB con 25 años, en una edad ideal, y con la vitola de ser un tirador puro de tres puntos: «Es un reto, una oportunidad muy buena. Es un club que se acaba de crear y ya quiere jugar en ACB. Además, hay gente que sabe mucho de baloncesto, que sabe lo que tiene entre manos», dijo en sus primeras palabras.

Luego, como a todo el equipo, le acabó atropellando la temporada y el exceso de expectativas puestas en el club, que se salvó por los pelos de un descenso que nadie esperaba. Le costó entrar mucho con José Luis Oliete, mejoró con Zeravica y, al final, Alfred Julbe decidió prescindir de él al final de curso. Hizo 8.3 puntos por encuentro, un 36% de tiros de tres y un 68% en tiros libres.

Cuando firmó por el Gijón Baloncesto concedió una entrevista a este diario en la que valoró su complicada temporada: «Influyeron muchos factores. Algunos de ellos creo que fueron responsabilidad mía y otros, no. Panadero generó unas expectativas que luego no se cumplieron, pero no tanto como para hablar de fracaso. Hacer casi nueve puntos de media en 22 minutos de juego no es un fracaso», valoró en el verano del 2003.

Eso sí, pese a que no terminó el año como esperaba, guarda un buen recuerdo de la ciudad: «Sobre todo, los recuerdos personales. Me he sentido de maravilla en la ciudad. Todo el mundo me acogió fenomenal y dejo muchos amigos. Además, jugar ante 10.000 espectadores, con ese apoyo hasta en un playout, siempre es de agradecer», aseguró.

Panadero, con Ranko Zeravica.

Panadero, con Ranko Zeravica. / Archivo El Periódico de Aragón

Cuando tuvo que empezar una nueva vida siguió vinculado al baloncesto en la captación de nuevos valores con su agencia de toda la vida, Hoops International, al tiempo que daba clases en el Colegio Vedruna, donde también fundó un club polideportivo. En su tiempo en las pistas tuvo la dedicación suficiente para completar Ciencias de la Educación en su rama de Educación Física.

Un paso clave para él fue aprovechar la oportunidad de trabajar con las selecciones españolas más tiernas, como la sub-13, y estableció contactos que, como se está viendo, son de larga duración.

Su forma de tratar a los jugadores es lo que probablemente le ha dado el éxito del que ahora disfruta: durante el año viaja varias veces a Estados Unidos para seguir de cerca su temporada y siempre está muy encima de cualquier preocupación que puedan tener. Pero si hay que destacar algo en su trato con ellos es algo que no es tan fácil ver a estos niveles: la sinceridad, no estar todo el rato diciéndole a los representados lo que quieren oír por miedo a que prescindan de tus servicios.

El primer abrazo de Aday

Cuando Aday Mara fue elegido por los Thunder en el puesto número 12 del Draft, el primer abrazo que le dio el jugador zaragozano fue a su agente, que ha estado acompañándole en las últimas semanas y estando muy encima de él, preparando el desembarco en la NBA, con muchos viajes, entrenamientos, reuniones y entrevistas con franquicias para llegar a este momento. Después ya llegó el turno para los sentidos abrazos para Gely y Javi, sus padres, pero el primer reconocimiento, con millones de ojos en todo el mundo mirando, fue para Panadero. Eso sí, no pudo acompañar a De Larrea en una noche tan especial para él, porque el base del Valencia Basket estaba inmerso en plena lucha por la Liga Endesa, que ganó horas después.

Panadero, en el trofeo Ciudad de Zaragoza disputado contra el Joventut.

Panadero, en el trofeo Ciudad de Zaragoza disputado contra el Joventut. / Archivo El Periódico de Aragón

Lo demás lo ha hecho probablemente el boca a boca, ampliando incluso su radar al baloncesto femenino. A las elecciones de Draft de Aday Mara y Sergio de Larrea hay que unir la que protagonizó hace poco la pívot alicantina Awa Fam, escogida con el número 3 por Seattle Storm y que ya está jugando en la WNBA tras formarse en el Valencia Basket.

Es un mundo muy voluble el de llevar jugadores, pero el auge de Pana, como es conocido en el mundillo, resulta difícilmente discutible. «Ha sido una experiencia que jamás olvidaré», cuenta desde Nueva York. Eso sí: ya no le gustan las entrevistas tanto como cuando era jugador. Nunca un agente español había metido a dos de sus jugadores en primera ronda. Y lo ha hecho sin dejar de vivir en Cáceres, una decisión que ha priorizado por calidad de vida y estar cerca de su familia.

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