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Casademont Zaragoza

El Casademont Zaragoza busca el equilibrio perdido: tres bases para un cambio de paradigma

Tras unas cuantas temporadas, el club, con las contrataciones de Vives y Sergi García, apuesta por una dirección de juego poblada

Montaje con tres imágenes de los bases del Casademont

Montaje con tres imágenes de los bases del Casademont / EL PERIÓDICO

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Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Muchas cosas le han faltado al Casademont Zaragoza en las últimas temporadas, pero sin duda las que más ha echado de menos el equipo han sido la regularidad y la estabilidad. Quizá por eso la planificación de la plantilla de la próxima temporada ha empezado, o al menos en lo que se ha hecho público oficialmente, por los que deben ser los cerebros del equipo. Del tan solo puñado de jugadores que tiene ahora mismo confirmados, tres son bases puros, circunstancia que no ocurrió en ningún momento de la pasada campaña.

Con Bell-Haynes como capitán general del Casademont un año más, los fichajes tanto de Guillem Vives como de Sergi García se explican desde la necesidad que ha visto el club de encontrar el equilibrio. Nada de empezar la casa por el tejado. Y para ello ha decidido volver a un esquema del baloncesto clásico en el que en una plantilla larga hay hueco para tres bases. Porque nunca se sabe lo que puede pasar durante un curso.

No hay más que ver lo que pasó en la campaña pasada. Bell-Haynes y Spissu, a pesar de que salen los dos en la foto de la salvación por unas cosas o por otras, no fue el esperado. La temporada de Bell-Haynes estuvo marcada por la lesión en su mano de la que, sin embargo, se pudo recuperar a tiempo para ser decisivo. Así lo fue también, con su triple en Ligo, Spissu, pero aunque mejoró al final, su campaña estuvo muy lejos de lo que hay que exigirle a un jugador de su calidad. Aunque bien es cierto que también estuvo lastrado por muchos problemas físicos, el italiano se quedó por detrás del nivel mostrado en su primera campaña y quizá por eso el Casademont decidió que lo mejor era separar sus caminos con el dulce final del Pazo de Lugo.

Directores

Así que el golpe de timón que desea dar el club es claro y por ello también ha decidido cambiar, tanto en nombre como en forma, a los que tienen que dirigir las riendas del equipo. De Bell-Haynes poco hay que descubrir y con Guillem Vives el club ha buscado un perfil más veterano, pausado, ordenado y con amenaza exterior. Por el contrario, Sergi García aportará más electricidad, ritmo e intensidad. Además, las dos incorporaciones para el puesto son cupos, lo que le da a la dirección deportiva mucho más margen de actuación para acometer las llegadas que todavía faltan.

La configuración de la plantilla permite que, siempre que Gonzalo García de Vitoria lo considere oportuno, el Casademont pueda jugar con dos bases en pista. Algo que no es nuevo (los propios Bell-Haynes y Spissu lo hacían habitualmente) pero sí que te da más margen a la hora de seguir teniendo alguien de refresco en el banquillo para llevar el mando y, además, diferente perfiles para combinarlos de la mejor manera dependiendo de las circunstancias del encuentro. Un nuevo guion para el que tiene que ser un muy distinto Casademont.

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