Los cinco minutos que estuvieron en libertad les van a salir muy caros a tres delincuentes de Zaragoza que habían sido detenidos en la jornada anterior por unos atracar varios salones de juego y conseguir un botín de 7.000 euros. Tras protagonizar varios incidentes dentro de los calabozos de la comisaría del Actur de la Policía Nacional, estos consiguieron fugarse no sin antes apalaear a los agentes que les custodiaban. No pudieron ir muy lejos, puesto que los malheridos policías dieron aviso e inmediatamente se activó un dispositivo de búsqueda que permitió detenerles en ese corto espacio de tiempo.

Los tres hombres, de 26, 34 y 35 años, de origen español y con decenas de antecedentes, llevaban varias horas protagonizando incidentes en el interior de las celdas. De repente, sobre las 18.00 horas, según pudo saber EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, uno de los funcionarios policiales encargado de la seguridad en la zona de calabozos escuchó un fuerte ruido. No podía imaginarse cuando abrió la zona común que uno de los delincuentes, el de mayor envergadura, habían conseguido abrir la puerta de su cubículo enrejado para luego liberar a sus dos compinches. Una situación que le sorprendió porque inmediatamente fueron corriendo a por él, consiguiendo tirarle al suelo mientras le golpeaban. Lo mismo hicieron con el otro agente. Con los policías noqueados en el suelo, y pese a que las zapatillas que llevaban iban sin cordones por seguridad, consiguieron salir corriendo de la comisaría llegando a abandonarla por unos minutos.

No fueron muy lejos puesto que el aviso de los agentes, que sufrieron politraumatismos, activó a todas las patrullas que en ese momento había en la zona de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía de Aragón. Les localizaron y les detuvieron, pese a que incluso se habían dispersado para así tratar de hacer menos efectiva la acción policial. No lo consiguieron.

Si en el interior de los calabozos mostraron su violencia, ya en el exterior agotaron todas las oportunidades. Se enfrentaron a los agentes, se resistieron y hasta uno de ellos se subió a uno de los vehículos provocando daños. Todo ello en el mismo día en el que un inspector de la misma Jefatura Superior era agredido por un hombre en el interior de un autobús urbano. Todo por solicitarle que empleara mascarilla dentro del transporte público. Ahora estos tres están a la espera de que hoy pasen ante el juez de guardia, a quien tendrán que dar explicaciones asistidos por su abogada Olga Oseira. Al robo con violencia inicial tendrán que añadir los delitos de atentado, lesiones y daños.