Un vecino de Zaragoza fue detenido el pasado lunes después de intentar agredir a los sanitarios que iban a curarle unas heridas cuando se encontraba en un hostal de la calle Ávila, en el barrio de Delicias. Al hombre no solo se le imputa un delito de atentado contra personal sanitario, sino también otro de resistencia grave a la autoridad porque mostró oposición a los agentes que le fueron a arrestar y un delito de hurto leve, ya que llevaba una mochila robada.

Los hechos ocurrieron sobre las 22.30 horas, Fueron los sanitarios del 061 los que llamaron a la sala del 091 del Cuerpo Nacional de Policía colaboración policial para atender a un varón en estado ebrio que había intentado agredirles momentos antes. A su llegada, los agentes se encontraron a un individuo en actitud desafiante ante los sanitarios, que estaban intentando atenderle de unas heridas que presentaba en la cabeza, que se había causado minutos antes al haberse caído por las escaleras del establecimiento.

Los agentes de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía de Aragón intentaron calmar a esta persona para que pudiera recibir la asistencia sanitaria, respondiendo este con insultos y comenzando un forcejeo con ellos en el que uno de los agentes recibió un fuerte manotazo en el pecho, por lo que se procedió a su inmediata detención como presunto autor de un delito de resistencia/desobediencia grave a agente de la autoridad.

Posteriormente el indicativo policial se entrevistó con los sanitarios quienes les manifestaron que el detenido había intentado agredirles varias veces, lanzándoles puñetazos y golpes pero que han podido pararlos y no presentan lesiones de gravedad.

Al realizar los agentes el cacheo de las pertenencias del detenido, encontraron una mochila con diversa documentación y efectos personales a nombre de una tercera persona. Uno de los sanitarios al escuchar el nombre de dicha persona lo reconoció como un compañero suyo de trabajo, llamándolo por teléfono en presencia de los agentes y manifestando este que dichas pertenencias eran de su propiedad y que se las habían sustraído el día anterior de la furgoneta uvi móvil cuando prestaba servicio en el Hospital Ramón y Cajal, por lo que se le imputó además al ya detenido un delito de hurto.

Horas después fue puesto a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia, quien tras oírlo en declaración decretó su puesta en libertad, con la obligación de presentarse ante la Autoridad judicial cuando para ello fuera requerido. El hombre de 47 años, de origen español, tiene antecedentes.