Cinco meses ha estado en prisión provisional Iván M., el joven que fue detenido este año como responsable de la muerte violenta de Jorge Villamil en la calle Dato de Zaragoza. Su salida fue condicionada por la jueza instructora por la retirada del pasaporte y el pago de una fianza de 6.000 euros, pero todo ello ha sido «un jarro de agua fría» para la familia de la víctima. No se lo pueden creer y no hacen otra cosa que releer el informe forense del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) en el que se señala que, aunque murió del primer puñetazo en la cabeza, su cuerpo de 19 años presentaba más golpes e, incluso, que fue sujetado de pies y manos. Para ellos, «no hay imprudencia alguna». 

Así lo señala Luisa, hermana del fallecido, quien tiene grabado en su mente el día que se enteró por la prensa de que Iván M. estaba en la calle. «¿Pero qué mensaje estamos dando a esta sociedad si una persona mata a otra de una paliza y ya está en libertad?», afirma con incredulidad sin poder evitar recordar el caso del pequeño Álex, asesinado en la localidad riojana de Lardero por, presuntamente, Francisco José Almeida, que estaba en libertad condicional tras violar y matar a una agente inmobiliaria en 1998. 

«El que mató a mi hermano no puede controlar sus impulsos a la vista de lo que ocurrió, ¿quién dice que ahora que está en libertad no se va a meter en ninguna pelea?», insiste a la vez que sentencia con lamento: «Está más castigado el tráfico de drogas que un asesinato». 

La madre de Jorge, María del Carmen, coincide con su hija en la «frustración» que sienten por «ver que el asesino está de rositas en la calle» mientras «que mi hijo está muerto, al igual que todos los sueños que tenía». «Ya solo pido Justicia, que la muerte de Jorge no sea gratuita ni por él ni por otros que se vean inmersos en una agresión así», asevera visiblemente emocionada. 

Para exigir que esa Justicia, la familia Villamil-Calero ha organizado una concentración para el próximo 13 de noviembre en la plaza del Pilar de la capital aragonesa. Será a las 18.00 horas. 

Este crimen se produjo dos semanas después de que se derogara el toque de queda. Fue en el exterior de la discoteca Déjà Vu, establecimiento en el que habían coincidido sin que se hubiera producido incidente alguno. La víctima falleció en el hospital Miguel Servet, donde ingresó en estado crítico. El autor fue detenido tras abandonar el lugar de los hechos.