Ocho días fue el tiempo que le duró la fuga al joven marroquí que agredió de forma gratuita a un inspector de la Jefatura Superior de Policía de Aragón en el interior de un autobús urbano de Zaragoza. Bilal M., de 29 años, huyó a Alicante, ciudad en la que le dieron soporte para ocultarse e intentar ocultarse en Milán. Lo pretendía hacer, supuestamente, con un pasaporte y una carta de identidad de Suiza en la que se hacía pasar incluso por otra persona, aunque con su foto.

El hallazgo de estos dos documentos fue casual. Tal y como consta en el atestado al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, los agentes que le detuvieron en Alicante le cachearon sin encontrarle nada de interés. Sin embargo, al día siguiente, cuando estos mismos policías fueron a usar el vehículo policial en el que se llevaron arrestado a Bilal M,. encontraron escondidas ambas tarjetas que han sido analizadas por la Brigada de Policía Científica de Alicante y que ha concluido que son falsas. De ahí que la magistrada del Juzgado de Instrucción número 6 de Zaragoza no solo le impute un delito de atentado a agentes de la autoridad y lesiones, sino que ayer añadió otro de falsedad documental.

En el estudio de los documentos que usaba Bilal M. destacan varias características que demuestran que son realizados ad hoc para evadir la acción judicial. Resaltan los investigadores que el pasaporte coincide con el modelo original en lo que respecta a sus características morfológicas tales como formato, dimensiones y contorno de las esquinas, pero observan que el soporte original presenta una confección en policarbonato y no en papel como es el que llevaba el delincuente. Pero no es la única divergencia que encuentra Científica puesto que la impresión está realizada sin los sistemas de seguridad propios de este tipo de documentos como marcas de agua.

Análisis del pasaporte del sospechoso. EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Ocurre algo muy similar con la carta de identidad. Gracias a una visualización con potentes lentes de aumento comprueban que la impresión usada para la cumplimentación de los datos biográficos no emplea el grabado láser con y sin relieve sino la sublimación de tinta en sus grafías. Tampoco ven relieves. De ahí que la conclusión en ambos sea que son:·«íntegramente falsos». Todo porque en España tenía vigente una orden de expulsión por estar en situación irregular en el país.

Pero el análisis de la Policía Nacional ha ido más allá y han tratado de saber si los usó en algún sitio, pudiendo determinar que se alojó en un apartahotel de Benidorm (Alicante) entre los días 17 al 21 de agosto de este año, dos meses antes de que agrediera al agente zaragozano.

Todo planeado

La Policía Nacional destaca en el mismo informe que el día de su detención llevaba consigo estos dos documentos y que estaba coordinado con un vehículo que iba a acudir a recogerlo al número 5 de la calle Arquitecto Guardiola en la que se ocultaba. Se había preparado una bolsa de equipaje con sus enseres y ropa personales, por lo que no dudan en asegurar «su clara intención de sustraerse a la acción de la Justicia por todos los medios a su alcance».

La detención de Bilal M. fue posible gracias al uso de su teléfono móvil. Tenía tres en su poder, pero de uno de ellos, de alta gama, no quiso deshacerse y este permitió al Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Aragón saber dónde estaba, que encargaba pizza para comer e incluso que pretendía viajar a Milán desde Barcelona, si bien no acudió. Ahora está en prisión provisional por el evidente riesgo de fuga.

En la causa está personado como acusación el sindicato SUP, a través de Pilar Sangorrín, y acaba de aceptarse la personación del abogado Marco Antonio Navarro en nombre de Jupol.