Con 27 años de edad su nombre, Artús Roca Tarrés, ya aparecía en el Registro Central de Delincuentes Sexuales del Ministerio del Interior. Por sentencia firme como autor de un delito de corrupción de menores, exhibicionismo y provocación estaba inhabilitado para cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido, que conllevara contacto regular o directo con menores de edad hasta el 17 de marzo del 2024. Sin embargo, en febrero del 2021 consiguió dar clases de canto en la Escuela de Música Municipal de la localidad zaragozana de Cuarte de Huerva. No estuvo mucho tiempo, pero lo suficiente como para que este martes se sentara en el banquillo de la Audiencia de Zaragoza acusado de abusar sexualmente de una de sus alumnas de tan solo 11 años. Él negó la mayor, si bien afronta una condena de 5 años por los abusos sexuales y otro año y medio por un delito contra la libertad sexual.

Durante la vista oral, el encausado se limitó a responder las preguntas de su abogada defensora, quien dijo un escueto "no es cierto" a la cuestión de si había habido relaciones sexuales, al tiempo que añadió que todo parte de la madre de la víctima que buscó su nombre en Google y salía que tenía antecedentes. También rechazó que contactara con la menor a través de Instagram.

El relato de la chica de 11 años, que pudo escucharse como prueba preconstituida para no hacerle recordar lo sufrido el día del juicio, fue totalmente diferente. Reconoció que no se lo contó a su madre ni a sus abuelos, sino que se enteraron por sus amigas a quienes les había relatado los hechos con la inocencia de una niña de su edad. Así lo demostró con la frase que expresó: "Era algo guay que le gustara a un chico mayor".

"Era algo guay que le gustara a un chico mayor"

Todo se remonta a febrero del 2021 cuando la víctima se inscribió a las clases de canto en la escuela municipal, dependiente del Área de Cultura del Ayuntamiento de Cuarte de Huerva que tenía subcontratado este servicio público a una empresa externa. Ambas están señaladas como responsables civiles subsidiarios. En ese marco, la chica recibió un mensaje en Instagram por parte de un chico que se hacía llamar Marc, que tenía 14 años. Comenzaron a hablar hasta que en un momento dado, ya ganada la confianza, ese joven le dijo que le gustaba a un chico, que si quería conocerle. La menor reconoció que al principio no le hizo caso, pero que al final le dio el teléfono. Cuando le agregó en WhatsApp salía la fotografía de su profesor de canto. Era Artús Roca Tarrés.

Ahí comenzó una relación en la que, según la víctima, su profesor le dijo que podía ser su "Sugar Daddy", que le iba a consentir en todo. Le compraba chocolatinas y le prometió un regalo en el Día de San Valentín. Por suerte para ella nunca llegó ese dia. También se intercambiaron fotografías en las que ella iba en ropa interior y él desnudo, aunque se tapaba sus partes íntimas.

Poco a poco ella fue adquiriendo confianza con el encausado hasta el punto que accedió a quedar en cuatro ocasiones. Dos de ellas aprovechando que estaba la menor sola en casa por circunstancias familiares. Momentos en los que él, tal y como declaró la joven, la besó e hizo tocamientos.

La madre de la chica interpuso una denuncia ante la Guardia Civil, después de que otra se lo contara. "Me llamó una madre, tenía algo que contarme y me dijo que el profesor de canto de mi hija tenía un grupo de Whatsapp con las niñas y que había leído mensajes de índole sexual", afirmó la mujer, quien apuntó que las menores borraron las conversaciones cuando fueron a pedirles explicaciones de lo que estaba ocurriendo. Ahí se enteraron de todo. Una declaración que el resto de madres corroboraron ante los magistrados del tribunal provincial.

Contratado pese a no poder

Más allá de la acusación contra Artús Roca Tarrés está la petición de responsabilidades al consistorio y a la empresa que contrató. El teniente de alcalde del Ayuntamiento de Cuarte, Julio Conde, se limitó a asegurar que el servicio está externalizado por decisión plenaria a preguntas de su abogado, quien anteriormente había cuestionado a la madre de la víctima sobre el control que hacía del teléfono móvil de la menor o por qué la dejaban sola en casa.

El dueño de la empresa que le contrató aseguró que al acusado se le pidió el certificado de delitos sexuales. Sin embargo, con la crisis del coronavirus éste decidió enviar el documento por Whatsapp a la encargada de la escuela municipal y se reenvió a la gestoría. Más detalles no conoce sobre la operación, puesto que "no hubo impedimentos para darle de alta en la seguridad social".

Por su parte, la encargada de la escuela municipal reconoció que Artús Roca Tarrés entregó dicho certificado de antecedentes cuando ya había comenzado a dar las clases. Sobre la veracidad del documento no se les preguntó puesto que hay otro juicio pendiente en el que se le acusa de falsificarlo.