Cámaras de seguridad, patrullas policiales permanentes en la zona y hasta un plan urbanístico especial para intentar acabar con la delincuencia en el zaragozano barrio de El Gancho. Pese a todo ello, los problemas continúan. El último en la madrugada de este sábado cuando se produjo una riña tumultuaria entre varios vecinos del número 48 de la calle Pignatelli, uno de los tantos edificios de la zona que están okupados. Cuatro de ellos fueron detenidos por la Policía Nacional que requisó un machete, un cuchillo y un cúter entre otros objetos.

Los gritos que procedían de uno de los pisos despertaron a varios residentes de esta vía sobre la 01.30 horas que no dudaron en llamar a la sala del 091 que desplazó hasta el lugar a varias patrullas de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía de Aragón. Cuando llegaron ya se habían disuelto, quedándose en unas amenazas, puesto que no hubo ningún herido. Dos de los arrestados se encontraban en la vía pública y los otros dos en el piso. No mostraron oposición a la detención ninguno de ellos, de origen marroquí y argelino y con antecedentes por delitos tales como lesiones, robos con fuerza o violencia de género. De hecho, sobre uno había una orden de busca y captura por parte de un juzgado por un delito de lesiones.

Los agentes se entrevistaron con los vecinos de la zona que explicaron que hubo una importante pelea entre ellos en los que los gritos parecían que ahí estaba pasando algo muy grave. De hecho, a alguno de ellos les llegaron a ver que iban armados a través de las ventanas que tenían abiertas.

Aunque no mostraron oposición a la detención, sí trataron de evitar que les intervinieran un machete que lanzaron al tejado, si bien esta acción fue observada por los testigos. Los agentes pidieron la colaboración de los Bomberos de Zaragoza, situados en un parque cercano, quienes con la escalera pudieron recoger dicha arma.

Los cuatro veinteañeros fueron arrestados como supuestos autores de un delito de riña tumultuaria, quedando a la espera de pasar a disposición judicial.

En número 48 de la calle Pignatelli en el que tuvo lugar esta reyerta lleva okupado desde hace casi una década al igual que el número 43. Los vecinos han exigido en multitud de ocasiones a las administraciones que se pusiera solución a esta situación porque estos pisos sirven para el tráfico de drogas, escondite de delincuentes y hasta para la explotación sexual. Desde ayer suman un nuevo incidente con la pregunta de siempre: ¿Hasta cuándo seguirá esta situación?