Ya están en la calle. Los dos jóvenes que en la madrugada del pasado jueves agredieron a un mendigo en el pasaje Ebrosa de Zaragoza fueron puestos en libertad por el magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Zaragoza. En paralelo, Francisco Javier, de 52 años, fue dado de alta en el hospital en el que estuvo en observación por el trauma craneal que presentaba. No volvió al lugar en el que le dieron la paliza, ya que, tal y como reconocieron sus compañeros, les había dicho que prefería ir a otro lugar «más recogido».

«Nos podía haber pasado a cualquiera. Llevo diez años en la calle y el desprecio que sufrimos es lo que más duele y especialmente los fines de semana», explica Manuel que prefiere no dar más datos por «vergüenza», pero que destaca que Francisco Javier es «una persona pacífica que tan pronto duerme en un banco como aquí». «La plaza José María Forqué es más recogida, los que dormimos en la calle solemos estar ahí, pero cuando llega el verano este pasaje es más fresco porque el suelo es mármol y hace una especie de corriente», añade.

Manuel y el resto de indigentes que estaban ayer haciendo fila en el comedor social de la parroquia del Carmen, a escasos cinco metros de distancia, coincidieron en un deseo: que no vuelvan a agredir a nadie.

Los detenidos tienen antecedentes por lesiones en el 2016 en Madrid, según pudo saber este diario. Ambos jóvenes, C. H. R. e I. S. E., de origen español y de 28 y 30 años, están imputados por un delito de lesiones y otro de odio. Casualmente, la madrugada que dieron la paliza al mendigo estaba en vigor Ley de Igualdad de Trato y no Discriminación, conocida como ley Zerolo, en el que se reconocen como delitos de odio el antigitanismo y la aporofobia, entre otros.

Es evidente que existe el odio cuando, según adelantó EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, los dos jóvenes vertieron expresiones como: «Estamos cansados de vagabundos, lo que no haga la Policía lo haremos nosotros» o «Son mendigos, se mean y se cagan por ahí, siempre están molestando».

Todo ello después de que despertaran a puñetazos a Francisco Javier cuando dormía tranquilamente en el pasaje situado en el paseo María Agustín, en el centro de la capital aragonesa. Eran sobre las 02.00 horas.

Según un testigo que al presenciar la paliza no dudó en llamar a la sala del 091, estos dos individuos comenzaron a darle patadas y puñetazos, principalmente en la cabeza. Noqueado Francisco Javier, se levantó como pudo y caminó hacia la acera para pedir ayuda por si alguien lo estaba viendo, pese a las horas que eran. Unos agentes de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía de Zaragoza circulaban por ahí, observando con sus propios ojos lo sucedido mientras escuchaban el aviso por la radiopatrulla.

Bajaron de sus coches y fueron a por los dos jóvenes, deteniéndoles de forma inmediata. Tuvieron que oírse que qué harían «si su hija pasaba por allí y la violan».

El alcalde de la ciudad Jorge Azcón, se hizo eco de la noticia y en sus redes sociales afirmó que esperaba «que todo el peso de la ley caiga sobre estos indeseables». «Personas tan despreciables no tienen cabida en Zaragoza», añadió.