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SUCESOS EN ARAGÓN

La trama china de masajes con ‘final feliz’ en Zaragoza se diluye por los testigos

El juez instructor duda de la validez de la declaración de los protegidos | Dice que la Policía descubrió una red de prostitución, pero rechaza la explotación

Número 43 de la calle Franco y López, lugar en el que había un centro de masajes. JAIME GALINDO

Casi un año después del golpe policial a una red de prostitución de mujeres chinas que daban masajes con final feliz, el magistrado que instruye el caso acaba de archivar la causa judicial contra ellas. Pese a la investigación realizada por la Policía Nacional, el juez considera que solo se puede hablar de amancebamiento, pero que no se ha podido probar la explotación sexual. Todo tras poner en duda la declaración de los dos testigos protegidos que iniciaron la investigación.

Nueve personas fueron detenidas y hasta seis locales en los que se realizaban masajes y depilaciones fueron clausurados. Ahora podrán volver a ejercer. Señala el titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Zaragoza que las declaraciones de los testigos «carecen de claridad incriminatoria y de congruencia en determinados pasajes», además de añadir que el hombre que contó los hechos «tenía intereses que había ocultado a la Policía Nacional y al juzgado, pues había sido tiempo atrás, no mucho, denunciado por apropiación indebida por una de las principales investigadas».

Con respecto a la mujer denunciante, el juez afirma que «ésta desarrolló un relato que es difícilmente encajable como de sometimiento a la voluntad de otra persona». «Aun pudiendo admitirse de forma teórica que le dijera que tenía que pagar una suma que le adeudaba y que si no sabía qué hacer se dedicara a la prostitución, no se ha obtenido indicio alguno de qué conductas materiales se ejecutaron contra ella para someterla a prostitución, ni tampoco se ha alegado ninguna», destaca el auto al que tuvo acceso este diario. Asimismo, destaca que esta mujer se llegó a marchar por su propia cuenta a otra ciudad porque le dijeron de otro lugar para ejercer la prostitución, «lo que poco se entiende con una sumisión a las supuestas explotadoras de Zaragoza».

Todo ello sumó elementos para el archivo que solicitaban los abogados defensores, Alejandro Giménez Planas; Juan Carlos Macarrón; Bartolomé Arranz y Fernando Júlvez.

Pese a ello, el juez afirma que la investigación realizada por la Unidad Contra Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Jefatura Superior de Policía en Aragón constató, a través de pinchazos telefónicos, que había una actividad destinada al negocio de la prostitución y al de los masajes, así como la existencia de una red que, al parecer, se dedicaba a la regularización ilegal de ciudadanos extranjeros, algo que se instruye en un juzgado de otra localidad.

Los servicios de estas mujeres se ofertaban en páginas de contactos de internet en las que se ofrecían masajes orientales normales, pero también con la posibilidad del conocido como final feliz.

Según adelantó en su día EL PERIÓDICO, las tarifas rondaban los 30 euros por media hora de masaje a los que se añadían 10 euros por prácticas como masturbación o 20 euros si la víctima de esta red de trata recibía desnuda al cliente o le realizaba sexo oral. El horario de atención a hombres todos los días de la semana desde las 08.00 horas hasta las 23.00 horas. 

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