SUCESOS EN ARAGÓN

La asesina del 'Quinqui' Medrano pide repetir el juicio, insiste en su inocencia y en que su marido "no era ciego"

María del Carmen Villa Fernández fue condenada a 21 años de cárcel por un delito de asesinato tras probar un jurado popular su culpabilidad

Mari Carmen, instantes después de conocer el veredicto de culpabilidad.

Mari Carmen, instantes después de conocer el veredicto de culpabilidad. / JAIME GALINDO

María del Carmen Villa Fernández fue condenada por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Zaragoza a 21 años de cárcel por el asesinato de su marido Raimundo Medrano, alias el ‘Quinqui’ Medrano, el que fuera la mano derecha de El Lute. No obstante, Mari Carmen se agarra ahora al recurso presentado ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) por el que se solicita su absolución y, subsidiariamente, la repetición del juicio y la calificación de los hechos como homicidio. Esto último le permitiría reducir su condena hasta los doce años y medio de prisión. Su abogado abre la puerta a la participación de una tercera persona en el crimen y mantiene que Raimundo no era ciego; una circunstancia que descartaría esa alevosía del asesinato.

Respecto a la implicación de terceros en el crimen, los miembros de la Brigada Científica de la Jefatura Superior de Policía de Aragón ya declararon en el juicio que era “prácticamente imposible” que Mari Carmen -como así declaró en la primera sesión del juicio- moviera sola el cadáver al patio, donde lo quemó, y luego al leñero, donde lo escondió. “El cadáver era el de una persona de complexión obesa y tuvimos que trasladarlo entre cuatro personas. Tengo la sensación de que sudamos”, describió uno de los agentes. Por su parte, Mari Carmen se enrocó en que ella solo escuchó “un disparo”.

Ahora el recurso defiende que tan solo bastó la confesión de Mari Carmen para “desechar otras líneas de investigación” en relación a la participación de terceros, lo que supone una “insuficiencia probatoria suficiente para generar la duda”. Además, la muerte de Raimundo quedó datada en hora no determinada de la noche del 4 al 5 de enero de 2015 y antes de las 09.00 horas del día 5 y “ninguna investigación ni ninguna prueba se practicó sobre quién podía estar en el domicilio a la hora del fallecimiento”.

De asesinato a homicidio

Subsidiariamente, la recalificación del delito de asesinato a homicidio que defiende el recurso se sostiene en el hecho de que Raimundo “no era ciego” por lo que no existiría esa alevosía que exige el asesinato. No obstante, el jurado probó también por unanimidad que “Raimundo Medrano, al menos desde el año 2013, que fue revisado por el servicio de Oftalmología del hospital Ernest Lluch de Calatayud, tenía una opacidad en las córneas de ambos ojos que a efectos prácticos le produciría ceguera, pues solo podía distinguir la luz de la oscuridad y no distinguía bultos o manos, lo que le hacía altamente dependiente”.

Para ello se apoyaron en las declaraciones de la oftalmóloga, quien mostró informes realizados por otros facultativos. En este sentido, el recurso alega que la doctora no fue la encargada de efectuar el informe sobre el objeto de la pericia y se remitió a unos informes “que no obran en la causa”. A ello se suma también que a pregunta de la Fiscalía respondió que Raimundo “no” podía conducir y a la defensa llegó a declarar que “puede ser”.

También pone de manifiesto que la magistrada presidente del Tribunal de Jurado denegó la presentación de un atestado de la Guardia Civil por el que se había imputado a Raimundo un delito de atentado contra la autoridad al embestir contra un coche patrulla después de una persecución “porque no tenía carnet”. Los hechos se remontan al año 2011 en la localidad toledana de Orgaz y no se llegaron a juzgar ya que Raimundo fue asesinado antes.