SUCESOS EN ARAGÓN

Piden prisión por dar un portazo a un policía y rajarle las manos en Zaragoza

Dos agentes de paisano vigilaban la calle Pignatelli cuando fueron a identificar a un joven que se refugió en un portal para evitarlos

La calle Pignatelli, en el zaragozano barrio del Gancho.

La calle Pignatelli, en el zaragozano barrio del Gancho. / JOSEMA MOLINA

La calle Pignatelli, en el zaragozano barrio del Gancho, es una de las vías más conflictivas de la capital aragonesa debido a la okupación de algunos de los inmuebles y la delincuencia de quienes residen en el distrito. Buen ejemplo de ello es la agresión que supuestamente protagonizó M. T. (Argelia, 1994) contra dos policías nacionales que le persiguieron hasta que el joven argelino logró refugiarse en un portal no sin antes propinar un fuerte portazo a uno de los agentes hasta el punto de que el cristal se fracturó y le provocó varias heridas en las manos. Por todo ello, la acusación particular a cargo del abogado Marco Antonio Navarro, en representación del sindicato Jupol, solicita una pena de dos años de cárcel por un delito de atentado a agente de la autoridad y de otros tres meses por un delito leve de lesiones. El ministerio fiscal, por su parte, solicita una pena de seis meses de prisión para el procesado, defendido por Carmen Sánchez Herrero y Luis Ángel Marcén.

Los hechos referidos se remontan a la primera hora de la tarde del pasado 20 de abril, en torno a las 15.45 horas, cuando una patrulla de agentes de paisano del Cuerpo Nacional de Policía realizaba labores de vigilancia en el barrio. En un momento dado, M. T. se percató de la presencia policial, por lo que decidió salir corriendo y encontrar resguardo en un edificio próximo.

De acuerdo al escrito de acusación del ministerio público, los agentes salieron a la carrera, pero no lograron darle alcance y esperaron en la calle a que abandonara el inmueble. Varios minutos más tarde, el argelino de 30 años volvió a salir a la calle y se inició una nueva persecución mientras los agentes le instaban a detener la marcha y le exhibían su placa.

Estuvo a punto de ser alcanzado, pero M. T. se refugió en otro edificio y, en su intento por eludir a los policías, cerró la puerta en la cara de uno de ellos con la fuerza suficiente para que el cristal se fracturara. Los vidrios de la puerta impactaron en las manos de uno de los agentes mientras su compañero persiguió al fugitivo por las escaleras hasta que le dio alcance y logró reducirle tras mantener ambos un forcejeo.

La acusación particular, por las lesiones que sufrió la víctima, también solicita el pago de 280 euros de indemnización en concepto de responsabilidad civil y del importe de la reparación del cristal fracturado. La causa la ha dirigido el Juzgado de Instrucción número 10 de Zaragoza, que ya ha acordado la apertura de juicio oral. 

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