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El Periódico de Aragón

ZONAS HABITADAS EN PELIGRO

Los dueños de las cuevas de Épila denuncian las "reiteradas" filtraciones

El ayuntamiento dice que actúa y que a veces es difícil encontrar el origen del problema

José Alfredo, dueño de una vivienda cueva en Épila, dice que hace años que sufre las filtraciones y que el consistorio no asume su responsabilidad. SERVICIO ESPECIAL

Una de las cosas más curiosas de la villa de Épila son sus viviendas cueva habitadas en la parte alta del pueblo, en el barrio de Los Cabezos. Pero ese patrimonio está ahora en peligro. 

Desde hace años, las filtraciones están minando unas construcciones que causan la admiración de quienes visitan esta localidad de Valdejalón. «Llevo años sufriendo unas goteras brutales y esta vida es una tortura», explica José Alfredo Polo, que es propietario de una vivienda cueva y asegura que el agua que entra cueva «procede de la vía pública».

«Hay estancias de la casa en las que llueve a diario, sin parar, durante meses, y el techo se viene abajo», lamenta este residente, que acusa al ayuntamiento de «pasividad» ante su problema y pese al papeleo que tiene que rellenar en instancias oficiales. «No soy un caso único, esto mismo les pasa a otros vecinos y en algunos casos las cuevas se han llegado a hundir», afirma.

Jesús Bazán, alcalde de Épila, comprende la preocupación del propietario de la vivienda cueva. Y subraya que «el ayuntamiento ha actuado para corregir el problema y seguirá haciéndolo». «Se hará todo lo que se pueda hacer», continúa Bazán, que señala que las filtraciones pueden obedecer a diversas causas. «Puede ser el agua de lluvia, pero también las escorrentías naturales», apunta. 

Asimismo, explica, el agua que se cuela en la viviendas situadas bajo la calzada puede tener su origen en la red municipal de suministro e incluso proceder de otros particulares. «Ya se ha actuado en la zona y no es fácil dar con la causa del problema», insiste Bazán.

José Alfredo Polo indica que él se traslada a Los Cabezos con su hija de 12 años durante los fines de semana. «Tengo dos propiedades y esto es un verdadero infierno, pues la humedad ha invadido seis cuartos y la techumbre se desprende», manifiesta el vecino.

La situación ha llegado a tal extremo, comenta, que cuando llega un viernes por la tarde es frecuente que se encuentre con cascotes en el suelo, ya que el agua va minando el techo y las paredes y el revoque acaba cayéndose.

José Alfredo Polo recalca que lleva mucho tiempo detrás de que se arregle el problema de las filtraciones, pero hasta ahora sin éxito. «He gastado mucho dinero en reparaciones y también en abogados y procuradores, pero lo cierto es que hasta ahora no he conseguido nada», lamenta.

Las viviendas cueva de Épila forman parte del patrimonio cultural y arquitectónico de Valdejalón, donde estas construcciones se generalizaron a partir del siglo XVI, según un estudio realizado por la Universidad de Zaragoza.

Fueron excavadas por miembros de la comunidad morisca que se dispersó por Aragón y Levante tras su expulsión de Granada. A la actualidad han llegado numerosos ejemplos de este tipo de construcción tradicional, pero no todas las cuevas presentan condiciones de habitabilidad.

Algunas se han hundido con el paso del tiempo y otras han entrado en un proceso de degradación. Pero también abundan las que han sido rehabilitadas y dotadas de las comodidades más modernas, sin perder sus peculiaridades constructivas, de forma que sirven perfectamente como viviendas. 

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