La pedanía de Neril, en Hueca, recupera las Fallas

La fiesta del fuego se volvió a celebrar de nuevo el viernes pasado en esta pequeña localidad de Las Paules, donde se juntaron al rededor de 100 personas

Hoguera en Neril, el pasado viernes.

Hoguera en Neril, el pasado viernes. / Esther Naval

El Periódico de Aragón

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Neril, municipio de Laspaúles, volvió a unirse a la fiesta del solsticio de verano, siendo una de las localidades pirenaicas que puso punto y final al recorrido fallero de este año. Durante la noche del viernes pasado, un total de 100 personas participaron en este tradicional recorrido que partió desde la ermita de San Salvador hasta llegar al pueblo, donde bailaron y disfrutaron de un gran repertorio de música tradicional al rededor de una hoguera.

Al caer la noche del viernes, los vecinos de Neril subieron todos juntos a San Salvador para prender el faro. Allí disfrutaron de las primeras chispas, con las que comenzaron a encender las fallas una vez acabada la cena.

Las primeras notas musicales del grupo Ribatònics amenizaron la espera para descender hasta el pueblo. Todo un espectáculo sensorial al unir las canciones con las vistas del mirador al Turbón y al alto Isábena que deleitó a los allí presentes, muchos de ellos procedentes de otras comunidades (como Madrid o Barcelona). «Los primeros rayos los vimos ahí arriba y fue maravilloso», aseguran a este diario vecinos de la zona.

Acompañados por la música y por los primeros anuncios de tormenta partieron los falleros hacia el centro de Neril, donde poco a poco se fueron uniendo en círculo alrededor de una nueva hoguera. Mientras seguían el compás folklórico,al que se unió un bailarín que representó las danzas tradicionales de la zona, uno a uno fueron lanzando las fallas al nuevo fuego.

 Al calor de la hoguera, los participantes disfrutaron también de una degustación de coca y ponche, que puso la guinda del pastel a la noche del viernes.

Las últimas

El cierre de esta fiesta en honor al solsticio de verano la puso el sábado pasado la localidad de Aneto, en el municipio de Montanuy, que logró avivar la llama de las fallas frente a la tormenta de verano que amenazaba la velada.

La tregua con el temporal duró solo hasta que descendieron las fallas, a diferencia de la anterior jornada en Neril donde las gotas de agua no llegaron a caer. Pese a la trompa de agua, el recorrido de las fallas en los municipios del Pirineo aragonés se consiguió cerrar con éxito.

Un calendario de fuego en el que cada verano participan los municipios de Laspaúles, Suils, Villarrué, Montanuy, Sahún, San Juan de Plan, Bonansa, Castanesa, Noales, Aneto y, este año, también Neril. Cada una tiene sus peculiaridades y su propia fecha para realizar esta fiesta que, desde 2015, es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.