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La misteriosa montaña sin nombre del Pirineo aragonés que se cuela entre los tresmiles: una nueva lista 'elimina' el Culebras y el Maldito

Un grupo de topógrafos de la Universidad Politécnica de Cataluña está realizando un estudio para actualizar los datos de los principales picos de la cordillera

Pico de Vallibierna y Tuca de Culebras, en el Pirineo Aragonés.

Pico de Vallibierna y Tuca de Culebras, en el Pirineo Aragonés. / Rutas Pirineos

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

El Pirineo aragonés y sus montañas son objeto de estudio constante. No se trata de una ciencia cerrada ni absoluta, sino que va variando en función de los análisis y de los criterios. Algo que se hace palpable, por ejemplo, en los listados sobre los tresmiles que tiene la cordillera que separa la comunidad de Francia. Una de las referencias es la Buyse, que señalaba hasta ahora 162 cimas que alcanzaban esa cota en el lado de Aragón en base a dos factores: el primero, obviamente, estar a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar; el segundo, tener una prominencia (desnivel mínimo que se debe perder para alcanzar una cima más alta) de diez o más metros. En ese sentido, un grupo de topógrafos de la Universidad Politécnica de Cataluña están revisando los datos de todo el Pirineo y, en base a ellos, han dado a conocer algunos de sus principales hallazgos.

El más significativo concierne a dos picos icónicos, el Culebras y el Maldito, que la lista Buyse incluía entre los 162 tresmiles de la comunidad. Ahora, el estudio llevado a cabo por los topógrafos de la UPC los 'elimina' del listado en base a su prominencia. Es decir, pese a superar holgadamente los 3.000 metros ambos, tienen desniveles de 8,1 y 7,7 metros, respectivamente. Así lo explica David Segura, uno de los responsables del proyecto, que empezó tras la pandemia y que publicará sus resultados definitivos a partir de 2027. "Al ser dos cimas tan míticas, hicimos trabajo de campo pese a que la prominencia era clara", explica.

Y es que, hasta el momento, los topógrafos han realizado una serie de análisis por ordenador que han dado como resultado 171 cimas pirenaicas que, sin necesidad de comprobarlo sobre el terreno, estarán entre los tresmiles. En el caso de Aragón, pese a la caída del Culebras y del Maldito, entran un mínimo de dos nuevos. Uno de ellos, de hecho, ni siquiera tiene nombre oficial.

"A nivel interno, lo llamamos el 234, por una cuestión práctica de análisis. Pero el nombre se lo pondrá el Instituto Geográfico de Aragón. Creemos que es lo más sensato, ya que no tener nombre oficial no significa no tenerlo. Harán trabajo de campo y hablarán con la gente de la zona, porque seguramente sí se refieran a él de alguna manera", contextualiza Segura.

Más tresmiles potenciales

Además, el listado final podría seguir creciendo. Tras ese primer análisis digital, en el que entran los picos con más de 3.000 metros y más de 12 metros de prominencia, hacen un segundo cribado: los que arrojan una prominencia de entre 8 y 12 metros, se analizarán sobre el terreno. En concreto, hay 86 cimas en los Pirineos en esa situación, y entre el 70% y el 80% están en el lado aragonés, que serán estudiados en los dos próximos veranos. El análisis del Culebras, que daba un desnivel menor a 8 metros, fue especial por su historia y se hizo la excepción de comprobarlo in situ, confirmando así que no iba a entrar en el nuevo listado.

En cuanto al proyecto impulsado por Segura y otros cuatro ingenieros en Topografía de la UPC, su primer salto mediático llegó en 2022, cuando descubrieron otr nuevo tresmil en Aragón: el pico Arnales, cerca de Panticosa, con 3.001 metros. "Las mediciones oficiales previas daban entre 2.996 y 2.999, pero comprobamos que era superior y entraba en los parámetros", añade Segura al respecto. Este hito les permitió, recuerda, conseguir varios patrocinios.

"Buscábamos un nuevo tresmil, porque la topografía es una ciencia muy desconocida. Hay gente que piensa que solo estamos en la carretera tomando fotos. Además, esto nos permitía combinarlo con el alpinismo, que es lo que nos gusta", reivindica Segura, que concluye recordando, además, la importancia que ha tenido esta rama en la materia: "Hasta el monte Everest se llama así por un topógrafo". Aunque, eso sí, el topógrafo matiza que no esta no es una práctica que les agrade y consideran que fue "un error" el "imponer ese nombre cuando ya tenía el propio de la región, Chomolungma".

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