Este pueblo de Teruel se convierte en un laboratorio rural que potencia la salud y el bienestar
Los vecinos de Singra participan en una iniciativa que busca mejorar el acceso a la alimentación saludable y la actividad física en entornos rurales

Imagen de una de las reuniones del proyecto. / ISABEL ANTÓN

El municipio turolense de Singra participa de manera activa en el proyecto europeo DESERT (Diet and Exercise Strategies for Equity in Rural Territories), una iniciativa que busca analizar y mejorar el acceso a la alimentación saludable y a la actividad física en entornos rurales. Coordinado en España por la Universidad de Zaragoza, el proyecto se apoya en un innovador enfoque de ciencia ciudadana en el que los propios vecinos se convierten en protagonistas del proceso investigador.
La investigadora principal del proyecto y profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de Zaragoza, Isabel Antón, ha explicado que el estudio aborda una realidad compleja a través de varias fases que combinan análisis técnico y participación directa de la población. "El proyecto se divide en dos grandes etapas. Primero identificamos lo que llamamos 'desiertos' de alimentación y de ejercicio, y después analizamos cómo influyen en la salud de las personas", ha señalado.
Uno de los aspectos clave del proyecto es la reinterpretación del concepto de "desierto alimentario". Según ha detallado Antón, este término está ampliamente desarrollado en países como Estados Unidos, donde se define por la distancia a establecimientos de alimentos frescos. Sin embargo, ha subrayado que ese modelo no se adapta a territorios como Teruel.
"Aplicar ese criterio aquí no tiene sentido porque nuestras características geográficas y sociodemográficas son diferentes", ha afirmado. Por ello, el equipo ha optado por realizar un trabajo de campo exhaustivo, visitando todos los municipios para identificar las verdaderas fuentes de abastecimiento: "No solo analizamos tiendas físicas, sino también mercados ambulantes o furgonetas que llevan alimentos a los pueblos".
En paralelo, el proyecto introduce un concepto novedoso: los "desiertos de ejercicio". "Hemos identificado instalaciones deportivas, programas municipales y cualquier recurso que facilite la actividad física", ha explicado Antón, quien ha destacado que este análisis ha permitido elaborar un "mapa de calor" que muestra las zonas con mayores dificultades de acceso a hábitos saludables.
Participación ciudadana
La segunda gran fase del proyecto se centra en la investigación participativa, y es aquí donde Singra juega un papel destacado. Lejos de un modelo tradicional, DESERT apuesta por implicar a la ciudadanía como coinvestigadora. "Nosotros no investigamos sobre la gente, investigamos con la gente", ha enfatizado Antón. Este enfoque se materializa en dinámicas como la 'mesa DESERT', un espacio de trabajo en el que participan investigadores, representantes municipales --como el alcalde José J. Fuertes-- y líderes comunitarios del municipio.
En Singra ya se ha celebrado esta sesión inicial, en la que se ha trazado una "radiografía social" del municipio. Además, se han identificado 33 participantes que colaborarán en las siguientes fases mediante entrevistas individuales, encuentros grupales o técnicas innovadoras como el 'Photovoice', que consiste en documentar mediante fotografías los elementos del entorno que favorecen o dificultan una vida saludable.
"El proceso es completamente interactivo. Los propios vecinos deciden quién participa, qué metodologías se utilizan e incluso qué tipo de información se recoge", ha explicado la investigadora.
Despoblación, servicios y salud
Aunque los resultados definitivos aún no están disponibles, Antón ha avanzado algunas hipótesis basadas en el trabajo de campo. Una de las principales conclusiones preliminares apunta al impacto de la despoblación en la salud y el acceso a servicios.
"Creemos que no es tanto que la salud sea peor en estos municipios, sino que cuando la salud empeora, la gente se ve obligada a marcharse", ha señalado. Según esta idea, existe una franja de edad --entre los 55 y los 75 años-- en la que la población se mantiene en el territorio, pero cuando la dependencia aumenta, la falta de servicios obliga a trasladarse a núcleos mayores como Calamocha o Monreal del Campo.
Además, ha alertado de la volatilidad de los servicios en el medio rural: "La situación cambia constantemente. Servicios que identificamos hace seis meses pueden haber desaparecido ya. Se pierden semana a semana".
Luces y sombras
Pese a este diagnóstico, Antón ha querido poner en valor los aspectos positivos detectados durante la investigación. "No todo es negativo. Hay muchas luces", ha afirmado, destacando especialmente el compromiso de las comarcas turolenses con la promoción del ejercicio físico.
"Hay pocos 'desiertos de ejercicio' porque existe una implicación real. Incluso con grupos pequeños, se financian actividades y se garantiza que haya programas de actividad física", ha explicado. En cambio, ha reconocido que el acceso a la alimentación saludable presenta mayores dificultades estructurales.
Asimismo, ha subrayado la implicación de la ciudadanía: "La gente se está volcando. Nos dicen que ya era hora de que alguien les diera voz y les permitiera participar no solo en la recogida de datos, sino también en el diseño de soluciones".
El proyecto se extenderá previsiblemente hasta septiembre e incluirá una fase final de devolución de resultados, en la que los propios participantes validarán las conclusiones. Posteriormente, se celebrarán sesiones tipo 'World Café' en cada municipio para proponer acciones concretas de mejora.
"Queremos que esto no se quede en datos. Nuestra ambición es generar un cambio real", ha subrayado Antón, quien ha avanzado que el equipo pretende desarrollar nuevas iniciativas para implementar las soluciones propuestas por los propios vecinos.
Además, el proyecto aspira a escalar su impacto mediante el desarrollo de herramientas tecnológicas que permitan a la ciudadanía seguir aportando información. "Nuestra idea es crear una aplicación que devuelva el poder a las personas, para que sean ellas quienes identifiquen y comuniquen las necesidades de sus territorios", ha concluido.
Con su participación en DESERT, Singra se posiciona como un ejemplo de innovación social en el medio rural, demostrando que la colaboración entre ciencia y ciudadanía puede abrir nuevas vías para afrontar los retos de la despoblación y la desigualdad en salud.
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