Cinca Medio
Un pueblo entero se pone manos a la obra en Aragón para que sus niños no pasen calor en clase: "Esto hace que nos demos cuenta de la importancia de la gente”
Más de medio centenar de personas colaboran voluntariamente para climatizar las aulas del CRA Albeos, que ya ha alcanzado hasta 38 grados estos días

Una de las aulas con el aire acondicionado instalado. / Servicio Especial
Muchas veces las soluciones no llegan desde un despacho, sino desde la voluntad de la gente. Esto es lo que sucedió el pasado fin de semana en la localidad oscense de Albalate de Cinca, donde vecinos de varias generaciones se unieron para hacer frente al calor con el que conviven los alumnos del colegio. A partir de ahora, un centenar de chavales y profesores podrán aprender y enseñar más a gusto aunque suba el termómetro en la calle.
La preocupación llevaba demasiado tiempo sobre la mesa. Con la llegada de las altas temperaturas, las aulas del Colegio Rural Agrupado (CRA) Albeos se habían convertido en espacios difíciles de soportar durante las últimas horas de la mañana. En algunas clases se superaban los 32 grados, una situación que afectaba tanto al bienestar de los escolares como al normal desarrollo de las actividades lectivas.
Las familias trasladaron esta inquietud al ayuntamiento a través del AMYPA. Durante una reunión celebrada la pasada semana se recordó que ya en 2023 el consistorio había impulsado un proyecto para sustituir la antigua caldera de gasóleo por un sistema de aerotermia que permitiera disponer tanto de calefacción como de climatización. La propuesta fue remitida en su día a la Dirección Provincial de Educación de Huesca, pero el paso del tiempo no se ha traducido en cambios para el centro educativo. De momento no hay novedades al respecto.
Fue entonces cuando surgió una idea tan simple como ambiciosa: si la solución no llegaba, el propio pueblo daría un paso al frente. A las siete de la mañana del pasado sábado, el colegio se convirtió en un improvisado punto de encuentro para más de medio centenar de personas. Madres, padres, abuelos, abuelas y vecinos acudieron dispuestos a dedicar parte de su fin de semana a una causa que consideraban común.
No hubo remuneraciones ni reconocimientos buscados. Muchos de los participantes prefieren permanecer en el anonimato. Lo que les movió fue algo mucho más sencillo: mejorar el día a día de los niños y niñas del pueblo.
“El consistorio tenía un presupuesto y nos comprometimos a llevarlo a cabo con la aportación de todos los vecinos. Así ha surgido y así se ha llevado a cabo. Ya no es una cuestión económica, porque nos ha salido a un precio menor, es la satisfacción de ver que los niños y los profesores van a poder estar a gusto y en condiciones. No creo que nadie en su trabajo pueda estar a 32 y 38 grados”, explica Ricardo Chárlez, alcalde de Albalate de Cinca.
A lo largo de la jornada se instalaron ocho equipos de aire acondicionado de gran capacidad y se ejecutó una nueva alimentación eléctrica para dar servicio a la instalación. Los trabajos incluyeron el tendido de tuberías y cableado, el montaje de las unidades interiores y exteriores, la colocación de cuadros eléctricos y las pruebas necesarias para comprobar que todo funcionaba correctamente.
La intervención contó con personas con experiencia técnica que supervisaron cada una de las actuaciones, permitiendo que los trabajos se desarrollaran con seguridad y garantías.
Cuando cayó la tarde, el esfuerzo colectivo ya tenía un resultado visible. Las aulas y el comedor del colegio disponían de climatización. Pero quizá lo más importante no era lo que se veía en las paredes o en los aparatos recién instalados, sino la imagen que había dejado la jornada: la de decenas de vecinos colaborando codo con codo por el bienestar de sus hijos y nietos.

Una de las aulas en las que se ha instalado aire acondicionado. / Servicio Especial
Una vez terminado el trabajo, el centro quedó completamente limpio y preparado para abrir sus puertas con normalidad al inicio de la semana. Los alumnos regresaron el lunes a unas instalaciones muy distintas de las que habían dejado unos días antes.
La jornada concluyó además con una comida organizada por el AMYPA para agradecer la implicación de todos los participantes. Un momento de convivencia que sirvió para poner el broche a una iniciativa que muchos vecinos recordarán durante años.
Lo ocurrido en Albalate de Cinca es también una muestra de la fuerza que conserva el medio rural. En un tiempo en el que a menudo se habla de despoblación o falta de recursos, el municipio ha demostrado que sigue existiendo una red de solidaridad capaz de movilizarse cuando surge una necesidad.
“Estos son los proyectos que aúnan a los pueblos. Son pequeñas cosas que hacen que nos demos cuenta de la importancia de la gente”, incide Chárlez. Eso sí que nadie piense que los niños y niñas de Albalate de Cinca están pensando en quedarse sin vacaciones y llenar las clases climatizadas durante este verano: “Se lo dijimos, pero creo que eso no les hizo tanta gracia”, termina el alcalde entre risas y con la satisfacción de un trabajo muy bien hecho.
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