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Peñas disfrazadas, negocios al alza: el boom que transforma las fiestas patronales

La demanda de trajes y accesorios aumenta en julio y agosto consolidando los festejos mayores de los pueblos de Aragón como una de las temporadas clave para el sector

Disfraz realizado por un grupo de amigos en Jaraba para el desfile de disfraces en años anteriores

Disfraz realizado por un grupo de amigos en Jaraba para el desfile de disfraces en años anteriores / Servicio Especial

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Zaragoza

Las fiestas patronales de los pueblos aragoneses tienen muchos actos multitudinarios, pero hay uno que cada vez ocupa más espacio y que consigue algo que pocos actos logran, como es reunir a prácticamente todo el municipio. Los disfraces y las carrozas han pasado de ser un complemento dentro de la programación a convertirse en uno de los momentos más esperados por todos aquellos que acuden a las fiestas del pueblo. Durante horas las calles se llevan de color, música, humor y creatividad mientras vecinos de todas las edades participan, desfilan o simplemente salen a ver el espectáculo.

La clave está precisamente en que no hace falta participar para formar parte de la fiesta, ya que quienes se disfrazan lo hacen por peñas, familias o grupos de amigos, convirtiendo al resto de vecinos en el público de su espectáculo. El resultado es una actividad que rompe durante horas frontera entre participantes y espectadores para llenar las plazas y las calles en todo un espectáculo de diversión e imaginación.

En Jaraba, el concurso de disfraces es uno de los actos con mayor capacidad de convocatoria durante sus fiestas. “Es uno de los momentos donde la gente acude a la plaza, ya sea para los disfraces infantiles que acuden abuelas y abuelos a ver a sus nietos con toda la familia o en el turno de la noche donde cada vez más gente se disfraza y acude a verlo, ya que cada año genera más expectación y no se lo quieren perder”, cuenta Leyre Gotor, miembro de la Comisión de Fiestas de Jaraba.

Un grupo de amigos durante el desfile de disfraces en Jaraba en años anteriores

Un grupo de amigos durante el desfile de disfraces en Jaraba en años anteriores / Servicio Especial

El concurso demuestra, además, que el fenómeno no se limita a una edad concreta, porque los más pequeños preparan sus propuestas con sus familias y los adultos participan con sus peñas: “Los niños llevan mucho tiempo preparando los disfraces con sus familias, ya que muchos salen solos, pero a otros los acompañan sus padres, pero los adultos cada ver trabajan más en los disfraces, sobre todo, los que los hacen caseros haciendo casi imposible decidir el ganador”.

Aun así, más allá de la elaboración está el espectáculo, un punto de unión y diversión que cada vez cobra más protagonismo y acerca más a los vecinos de los pueblos. “Los disfraces lejos de ser más elaborados o menos ya se centran muchos en el show que van a dar, triunfando las peñas que cada año son más creativas y tienen ideas cada vez más grandes”, remarca Leyre. Esta nueva fórmula convierte el espectáculo en una actuación colectiva donde ganar se olvida y se trata de conseguir arrancar unas risas y unos aplausos a tus vecinos entre el público.

Un fenómeno muy similar se vive cada chupinazo de las fiestas de La Almunia de Doña Godina, donde todos los años elaboran numerosas carrozas que desfilan el día de comienzo de la celebración y recorre las calles principales del municipio. Lucía Moreno, integrante de la Asociación Juvenil La peña, destaca precisamente la gran acogida que recibe el evento año tras año: “Las calles más importantes del pueblo están abarrotadas, desde antes de que dé comienzo a las 20.00 todos los vecinos se acercan ya para poder verlas, situándose desde la calle Mayor hasta el final del recorrido en un día tan importante como es el chupinazo”.

En este caso, las carrozas se preparan cerca de un mes antes de que den comienzo las fiestas, generando momentos de unión entre todos los vecinos. “Empezamos a hacerlas en agosto, ya que las fiestas comienzan en septiembre, pero las hacemos todas manualmente, sobre todo la gente joven, pero siempre vienen a ayudarnos antiguos miembros de la Asociación o vecinos del pueblo para poder incluir mecanismos o elementos más complejos para hacerlas más elaboradas”, cuenta Lucía.

Carroza realizada por la Asociación Juvenil La Peña de La Almunia de Doña Godina en años anteriores

Carroza realizada por la Asociación Juvenil La Peña de La Almunia de Doña Godina en años anteriores / Servicio Especial

Las temáticas también contribuyen a que el desfile se renueve cada año, buscando acercar las carrozas a la actualidad e invitar especialmente a los más pequeños a participar explica la integrante de la Asociación: “Nos encargamos de organizar e invitar a los niños y niñas de La Almunia a disfrazarse en esta carroza desde hace tiempo, además, llevamos años centrándola en temas actuales como fueron la Eurocopa, la pandemia o similares”.

Así, el auge de los disfraces en las fiestas patronales aragonesas no se explica únicamente por la originalidad de los trajes o por la competición, sino que su fuerza está en su capacidad para convertir una actividad de unos pocos en una celebración de todos. Las carrozas necesitan de quienes las construyen, los disfraces de quienes los preparan, los espectáculos de quienes los ensayan, pero el verdadero sentido aparece cuando las calles se llenan de vecinos.

Julio y agosto se han convertido en dos de los meses más fuertes para las tiendas de disfraces en Aragón. La llegada de las fiestas patronales de los pueblos de la Comunidad hace que, durante estas semanas, aumente la demanda de todo tipo de complementos, trajes y accesorios para participar en estos festejos. Pilar Bolea, encargada de la tienda de disfraces Bacanal, explica este auge: "Se han vuelto dos meses clave para las ventas, hemos notado la subida de ventas sobre todo en disfraces hechos, llegando casi a un 15 o 20% más de ventas. Luego la parte de materiales y demás ha continuado su curso de venta como todos los años, ya que de por sí es muy elevado y tenemos mucho trabajo en ese aspecto siempre".

"La gente compra mucho accesorio para completar sus disfraces, pero de un año para otro ha dado un vuelco total el tipo de venta y la cantidad", cuenta la encargada de la tienda ubicada en la calle Manifestación, 6. Las cuadrillas de amigos, peñas e incluso comisiones de fiestas buscan ideas originales para los desfiles y carrozas que se realizan, tratando de ser lo más creativos posible para alzarse con el primer premio. "Antes en estos meses realizábamos mucha más ropa para peñas, ahora hacemos la ropa y también vendemos los disfraces a las peñas", cuenta Pilar.

Con las fiestas recorriendo todos los municipios a lo largo del verano, las tiendas afrontan así una nueva temporada especialmente intensa que se suma a Carnaval y Halloween, en la que la imaginación y las ganas de celebrar se convierten en sus mejores aliados.

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