ENTREVISTA
Carmen París COMPOSITORA Y CANTANTE: "Si hay que ser famosa, que sea con algo en lo que crea a muerte"

Carmen París COMPOSITORA Y CANTANTE: "Si hay que ser famosa, que sea con algo en lo que crea a muerte"
LUGAR Y AÑO DE NACIMIENTO TARRAGONA, 1966
CARRERA MUSICAL EN 1981 INGRESA EN EL CONSERVATORIO DE ZARAGOZA DONDE CURSA PIANO, GUITARRA Y CANTO
ACTIVIDADES CANTANTE DE ZARZUELA. INTErPRETE DE MUSICA RENACENTISTA. INTEGRANTE DE RONDALLA ARAGONESA, VOCALISTA POP, ACTRIZ DE TEATRO, ESTUDIANTE DE FILOLOGíA INGLESA...
Después de un verano de galas, donde lo práctico ha sido residir en Madrid para que cualquier punto de España quede a tiro de furgoneta, Carmen París regresa a Zaragoza como una de las grandes figuras en el programa de las fiestas del Pilar. La cantante, compositora y actriz, Premio de la Música 2003, la voz más desgarradoramente sabiniana en el disco de mujeres que cantan las canciones de Joaquín Sabina, completa un año de triunfo en el que encontró tiempo para proclamar el pregón antitrasvase en marzo, o coger el coche y conducir de noche, sola, para cantar en por el Teruel Existe .
--Su primer profesor fue el pianista de El Plata, un señor circunspecto que parecía un mecanógrafo entre palmeras. Eso tuvo que marcarla, ¿no?
--Es que cuando llegamos a Utebo, que yo tenía siete años, mi padre, con otros padres de familia del pueblo llegaron a un acuerdo para traer a un profesor de piano. Y era don Rafael Lacruz, el de El Plata. Pero yo no le llegué a ver nunca tocar en aquel café
--Con el tiempo, llegó usted misma a ser vocalista. ¿Qué aprendió en las galas de verano por los pueblos?
--Eso te da mucha escuela. Aprendes a estar, porque estás mucho rato. Y humildad, porque vas a muchos sitios que ni te escuchan, aunque te estés dejando la piel, y aprendes que tener talento no significa que te lo vayan a reconocer. Hay que trabajar. Conocer que hay una furgoneta, uno que la conduce, un equipo, un responsable, unos cables, un montaje. Y que no puedes vivir ajena a todo ello.
--Usted en el escenario parece más una persona seria que frívola
--Yo creo que soy una persona seria, pero con sentido del humor. De frivolidad, desde luego, nada. El humor ayuda mucho en la vida.
--Por ejemplo, le han roto el parabrisas en la calle de San Pablo, pero no reniega de ese barrio.
--Está lleno de colorido, con personas de diferentes culturas. Escuchas muchas lenguas y muchas formas de hablar español por las calles. A pesar de los pesares, quiero que siga siendo mi barrio.
--Hay una canción de Sabina: ´Calle Melancolía´, que usted canta con convicción: "Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría, pero siempre que lo intento, ha salido ya el tranvía"
--He intentado darle un poco ese aire que tiene mi música. Un poco de ver las cosas de otra manera, de jota por colombiana.
--En lugar de inflar la jota a pulmón, su voz la rasga como un cuchillo para sacarle la entraña
--Yo ya cantaba las jotas de una forma diferente desde pequeña en la rondalla. Siempre he tenido mi forma de cantar. En el hotel Papa Luna de Peñíscola, donde actué varios veranos, los abuelos siempre me pedían una jota. Y yo intentaba, sobre todo, no imitar a los que cantaban jotas. Me decían los abuelos: es que la cantas muy rara.
--¿De dónde saca esos ecos jondos, quejíos, temblores de fado?
--Son cosas que ya estaban en la jota. Se nota que todos esos ecos, (el fado que me dicen que saco en la Magallonera, por ejemplo), revelan que todos esos estilos vienen de un mismo tronco. Se ve al tararear una jota, si la matizas un poco, en vez de cantarla a pleno pulmón.
--¿Lo que extrajeron Gerena o Morente de lo que ya había en el flamenco?
--Eso es, exactamente.
--¿Cómo pilló esa veta?
--Cuando vi bailar a Miguel Angel Berna. Me impresionó y me puse a hacer canciones. Estuvimos en teatros. Compuse otras canciones que él no bailaba. El disco P´a mi genio reúne ese grupo de canciones. Vi que había un campo sin explotar. La colaboración con Berna terminó, pero yo seguí para adelante.
--¿Cuál será la línea de su próximo disco?
No me quiero prefijar una línea. Yo compongo lo que se me va ocurriendo. Mantengo el concepto de jota, pero no hago versiones.
--¿De dónde le viene el brío?
--Yo creo que eso me viene un poco de la familia materna. La Montaray de mi madre, que son de cuenca. Ahí arranca el sentido del humor y todos mis primos andan con ese tono de alegría de vivir.
--Muchos podrían pensar en una alegría ligada al triunfo
--Muchas veces la gente no sabe que puedo estar triste. Ahora venía pensando cómo empecé a cantar a los 17 años en la Jamaica y mi padre murió cuando yo tenía 18. Pues bien, unos días después de su entierro empiezan las fiestas de Utebo y estaba contratada la orquesta. Y yo canté. Y desde entonces dije: Si he podido hacer esto, las cosas que me pasen en la vida se me harán más fáciles.
--Esa capacidad comunicadora y animosa deja entrever una soledad de fondo ¿Es exacto?
--Si. En muchos momentos se necesita para crear. He tenido parejas ya y es difícil convivir con alguien, sobre todo si eres mujer ¿no?. La soledad tiene sus cosas buenas y malas. Le saco partido. Toco cuando me da la gana, hasta la hora que quiero. Pero también tiene su parte dura: Nadie me espera cuando vuelvo, no?
--¿Se sube el éxito a la cabeza?
--No. ¡Bueno, a la cabeza, sí! (bromea). Qué va. Lo mío tampoco ha sido para enloquecer a alguien. Pero sí que me ha complicado la vida bastante (ríe). En fin, intento valorar lo que tiene de bueno esto. El reconocimiento, después de tanto tiempo empeñada en un trabajo...No he perdido pie en la realidad. Sé que de aquí a nada puedo estar volviendo al teatro o a las orquestas y no ha pasado nada. Yo voy a seguir en la música igual.
--¿Puede una ser famosa fuera de los circuitos del famoseo?
--No me siento en esos circuitos y espero que a nadie se le ocurra colocarme ahí. Siento pánico.
--Tras años de trabajo, el éxito le llega y lo tiene que compartir con Chenoa o las Ketchup, que en cuatro días se han montado en esa cresta. ¿Lo ha reflexionado?
--Si uno pretende tener un éxito masivo las cosas van así. Hay gente que aparca su vida y se vende para estar pendiente de lo que se espera que debe hacer. Y entonces yo, con mi edad, digo que si he de darme a conocer, que sea con algo en lo que yo crea a muerte.
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