El político radical Alejandro Lerroux (La Rambla, Córdoba, 1864 -- Madrid, 1949), que animó la vida social española, y la barcelonesa en particular, de la primera mitad del siglo XX, fue un tipo excéntrico con una afilada y efectiva oratoria. Su convulsa trayectoria política arrancó como líder obrerista y anticlerical --él fue quien dijo aquella lindeza de "alzad el velo de la novicias y elevadlas a la categoría de madres"-- y terminó mansamente en la derecha, no sin antes haber protagonizado varios sonados escándalos.

Todo eso es historia sabida y archivada. Pero quizá no tanto, si se tiene en cuenta el fervoroso interés que despierta --por motivos muy diversos-- la figura del político cordobés en los escritores y periodistas Ramón Serrano y Rai Ferrer y que se ha plasmado en Alejandro Lerroux , un ensayo que firman, juntos pero no revueltos, en la colección Cara & cruz de Ediciones B. Como el nombre de la colección sugiere, el libro enfrenta los puntos de vista de un defensor del indefendible político (Ramón Serrano) y de un apasionado detractor (Rai Ferrer).

Desde el principio, Serrano matizó posiciones. No se trata de apostar incondicionalmente por Lerroux, "sino de explicar sus aspectos positivos, especialmente los que atañen al primer tercio de su carrera", según explicó en la presentación de la obra.

En el acto dedicado a una figura tan contradictoria no faltaron las paradojas. Por ejemplo, que la defensa de Serrano fuera de lo más sosegada, alejada de los famosos desmanes oratorios del político, mientras el fiscal Rai Ferrer, vehemente, utilizara toda su artillería para cargar contra "un pájaro de cuenta, como le llamó Josep Pla, al que sólo le interesaba enriquecerse".

ESTADO DEL BIENESTAR

Para Serrano el balance en el haber de Lerroux tiene no poco interés. El llamado Emperador del Paralelo , que fomentó los baños públicos y las casas del pueblo, promovió las guarderías e inventó las costellades politizadas, fue para el escritor el precursor del Estado del bienestar tal y como lo concebimos hoy en día. "Todas las contradicciones no pueden llegar a borrar sus aciertos", concluyó Serrano.

La pregunta del millón es saber qué es lo que ha quedado del populismo lerrouxista en la actualidad. Según Serrano, el modelo sólo tiene parangón en Latinoamérica o en determinados países africanos. El libertario Ferrer se acordó de Felipe González, por aquello de que los dos "gastaban una gran labia". La confrontación, que no enfrentamiento, entre los autores se tensó cuando Serrano pidió que ese paralelismo "no constase en acta".