El mexicano Guillermo del Toro estrena hoy en España El laberinto del fauno, una cinta en la que vuelve a plasmar, en el marco de la posguerra española, su desbordante mundo imaginario.

"Mi fantasía de niño nunca fue benigna, nunca me imaginé como un niño delgado y feliz, paseando por prados de algodón de azúcar. Era, por el contrario, una fantasía mórbida, deprimente y brutal. Yo le echo la culpa a mi formación católica", dice.

El cineasta tiene fe en las posibilidades de que El laberinto del fauno pueda llegar a la terna final de las candidaturas al Oscar a la mejor película en habla no inglesa, en representación de México. "Vamos a luchar", asegura, mientras explica que esta coproducción hispanomexicana ha sido su película "más querida" y "la segunda más difícil", después de Mimic.

En El laberinto del fauno, que protagonizan Sergi Lopez, Maribel Verdú, Ariadna Gil e Ivana Baquero, Guillermo del Toro relata una historia real, la de un destacamento militar liderado por un cruel capitán que lucha contra los maquis en la posguerra, y una fantástica, en la que se sumerge en una suerte de terrible cuento de hadas para adultos.

"La gente se ha olvidado de la brutalidad de los cuentos de hadas originales, habla de ellos como si fueran bellos y blancos, pero las versiones originales no son así, las hermanas de la Cenicienta se mutilaban los dedos de los pies para meterlos en los zapatos, Blancanieves moría asfixiada...", recuerda.

Y es que, además, Guillermo del Toro asegura que "para que exista imaginación e inocencia tiene que haber brutalidad y violencia", explica, para añadir que en El laberinto del fauno los "momentos de desobediencia" aportan luz a una película "oscura". El cineasta asegura que el filme final "se parece muchísimo a lo que yo imaginaba, hay cosas en las que es hasta mejor".