El director de cine italiano Gillo Pontecorvo, considerado el maestro del cine histórico y social por sus cintas como La Batalla de Argel y Operación Ogro, falleció el jueves en Roma a los 87 años, según informó la familia. La capilla ardiente ha sido instalada en el ayuntamiento de Roma, donde durante todo el fin de semana los ciudadanos y amigos del director podrán darle el último adiós. El realizador será enterrado el lunes en una ceremonia privada. El Festival de Roma, que se abrió ayer con la presencia de Sean Connery y Nicole Kidman, le rindió un caluroso homenaje.

Nacido en Pisa (norte de Italia) el 19 de noviembre de 1919, en el seno de una familia hebrea, tuvo que emigrar a París junto con su hermano Bruno, tras la persecución de los judíos por el Mussolini.

Su primera gran película fue La gran calle azul (1957), basada en el libro de Francos Solinas. En 1960, comenzó su etapa de cine histórico y social con Kapo, ambientada en un campo de concentración nazi. El éxito le llegó en 1966 con La Batalla de Argel, donde dirigió a los protagonistas reales de la lucha de la liberación argelina. Con ella ganó el León de Oro del Festival de Venecia, certamen que dirigió de 1992 al 96. Pontecorvo será también recordado por sus sonadas discusiones con Marlon Brando, que, acabaron con una gran amistad durante el rodaje de Queimada (1969). En 1979 dirigió Ogro (Operación Ogro) sobre el terrorismo vasco y el atentado de ETA a Carrero Blanco. Una de sus últimas obras fue Otro mundo es posible (2001), un documental colectivo sobre las protestas durante la reunión del G8 en Génova en el 2000.