Quienes vaticinaban una elección "muy literaria" para la 55ª edición del Premio Planeta, tras la polémica sobre la calidad de las obras ganadoras hace un año --Pasiones romanas, de Maria de la Pau Janer, y la finalista Y de repente un ángel, de Jaime Bayly--, empiezan a verse favorecidos por los pronósticos. Con el rumor de fondo de las quinielas sobre los triunfadores de hoy, encabezadas por los nombres de Álvaro Pombo, Ángela Vallvey y Ángela Becerra, el presidente de Planeta, José Manuel Lara Bosch, dio ayer el pistoletazo de salida a la entrega del galardón, dotado con 601.000 euros, con la tradicional rueda de prensa previa a la gran fiesta que tendrá lugar esta noche en el Palacio de Congresos de Cataluña.

Acompañado por los miembros del jurado, en el que Soledad Puértolas y Alfredo Bryce Echenique sustituyen a Antonio Prieto y a Juan Marsé (protagonista de las críticas a Janer y Bayly), Lara Bosch desechó los vaticinios --"la votación se celebra mañana", insistió--, defendió a los vigentes galardonados, de los que dijo haber vendido "medio millón de ejemplares", y precisó que este año se han presentado un total de 442 originales (un centenar de ellos de procedentes de Latinoamérica), de los que optarán al premio diez finalistas, ocho de ellos bajo seudónimo.

Como portavoz del jurado, su secretario, Carlos Pujol, destacó ayer el "muy alto" nivel de los finalistas, "tres" de los cuales "podrían ser magníficos Premios Planeta", y señaló los temas históricos, esotéricos y los relacionados con la guerra civil española como los más comunes entre los escritos presentados para optar al premio.

La única pista sobre la decisión del jurado, en cambio, fue ofrecida por la escritora y ganadora del premio en 1988, Carmen Posadas, quien destacó como muy positiva la combinación de elementos "históricos y psicológicos" en la trama de una de las novelas finalistas.